Pretoria.- La selección de Paraguay saltó por primera vez en la historia a los cuartos de final de un Mundial, en Sudáfrica-2010, al vencer en el desempate por penales a Japón por 5-3, tras igualar sin goles (0-0) en Pretoria en los 90 minutos y la prolongación.

Los guaraníes jugarán con el ganador de la llave entre España y Portugal, el sábado en Johannesburgo, por un boleto en semifinales.

"Hemos sufrido mucho. Hemos hecho un gran esfuerzo. Es un paso más, ojalá podamos recuperarnos para seguir haciendo historia, esto no es todavía lo que nosotros queremos", dijo el entrenador de Paraguay, Gerardo Martino.

Anotaron desde los doce pasos para la Albirroja Edgar Barreto, Lucas Barrios, Cristian Riveros, Nelson Valdez y Oscar Cardozo.

Marcaron para los "Samuráis" Yasuhito Endo, Makoto Hasebe, Keisuke Honda, y falló Yuichi Komano.

"Soy responsdable por no haber conseguido la victoria. Cuando miro lo que podría haber hecho para ganar y lo comparo con lo que hice, entonces veo que como entrenador no logré lo que quería. No jugamos el futbol que queríamos. Queríamos sorprender al mundo, queríamos ganar", se lamentó el DT nipón, Takeshi Okada.

Si los artilleros por naturaleza no la embocan, como los guaraníes Lucas Barrios o Roque Santa Cruz, o el nipón Keisuke Honda, no hay quien salve a dos equipos dominados por la extrema cautela y la carencia alarmante de audancia ofensiva.

Hubo en los 120 minutos, tan sólo dos entradas a fondo con remates fallidos de Roque Santa Cruz y Lucas Barrios y un súbito remate rasante de Keisuke Honda, que lograron sacar aunque sea por unos segundos al juego del pozo de aburrimiento, monotonía, falta de audacia y mediocridad en que estuvo sumido.

Las proyecciones laterales de Claudio Morel, la calidad para administrar el balón de Néstor Ortigoza, mientras estuvo en el campo, y los titanes defensivos Paulo Da Silva y Antolín Alcaraz fueron los argumentos de peso de los sudamericanos.

En el otro bando, liderados desde el fondo por Marcus Tanaka y Yuji Nakazawa, los japoneses se plantaban con Yuki Abe como un guardia pretoriano, mientras Daisuke Matsui y Yasuhito Endo luchaban realmente como guerreros.

En el alargue, se lo perdió en la boca del arco Nelson Valdez y otro tiro de Honda forzó a Villar a desviar al corner.

Cuando Barrios se filtró en el área nipona y le tiró a quemarropa al cuerpo del arquero, Eiji Kawashima supo poner las piernas arrojándose al suelo.

Se despertaron otra vez de la ensoñación los centenares de paraguayos en las tribunas cuando un rebote de la defensa asiática, tras un centro aéreo le aterrizó en los pies como un regalo del cielo a Santa Cruz, pero al hombre que suele ser implacable se le torció el remate hacia afuera.

Tanta precaución en Paraguay no era capaz de producir una jugada desequilibrante y convertir la tenencia del balón en un culto vacío.

Honda había sido el único en darle algún susto a Justo Villar, con un tiro sorpresivo y rasante de media distancia, en una noche apacible para el guardameta.

Y fue Paraguay el que soltó las amarras, el que se atrevió a quebrar esa monotonía adormecedora, al adelantarse unos 20 metros en bloque hacia el arco de Eiji Kawashima, porque entró Nelson Valdez y le dio otra dinámica.

Cambió el partido porque Riveros empezó a animarse a poner en acción su mejor técnica, a puro corazón, pero hacia adelante, como se proyectaba con potencia Claudio Morel por su lateral.

Pero Martino se desesperaba, con gritos y gestos de enojo porque la audacia mayor no daba frutos, porque los supercabeceadores guaraníes no podían meter ese cabezazo salvador. Tuvo que sufrir hasta los penales. Hasta ese toque de 'Tacuara' Cardozo con el que Paraguay hizo historia.

BVC