Londres. El deporte siempre guarda sorpresas. Buenas o malas, pero siempre las hay. La de ayer estuvo llena de contrastes. Por un lado, Paola Espinosa tenía que volver a ver el podio de la plataforma, pero esta vez a la distancia, al haber quedado sexta en la prueba.

Por otro lado, ahí en el podio, una de las medallistas lucía especialmente feliz. Se llama Pandelela Rinong Pamg y es de Malasia. Contenta estaba la clavadista que se quedó con el bronce en los Juegos, sólo detrás de la australiana Brittany Broben y la siempre perfecta china Chen Roulin, plata y oro respectivamente.

Y es que hasta hace 11 años ella no sabía que estaría ahí, festejando un metal que significaba el tercero para su país, luego de las dos platas obtenidas en bádminton. Fue entonces cuando el profesor de clavados del estado de Sarawak, Malasia, la eligió en el colegio cuando ella tenía ocho años sólo por su contextura física.

Rinong ni siquiera sabía nadar cuando fue seleccionada para esa especialidad. Invirtió un año para aprender a chapotear en el agua y seis años después ya se había sumado a la Delegación de su país como la atleta más joven en asistir a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, con apenas 15 años.

Pero no trascendió. El nivel aún era muy alto para Rinong y terminó en el puesto 27. Cuatro años pasaron para que la diminuta clavadista se convirtiera en la primera abanderada mujer de Malasia en la historia de los Juegos Olímpicos.

Y Paola, acostumbrado como tenía al mundo, mira de lejos. Simplemente mostró que así es el deporte de altas y bajas, de felicidad y tristeza, de satisfacción y frustración , dijo tras haber quedado lejos del bronce con 356.20 puntos. Porque era común verla competir, sin ninguna intimidación ante las chinas y alguna que otra vez ganarles. Pero así es el deporte.

Así lo demostró la jornada ayer, cuando la perfección de Paola se humanizo para llevarla al punto de saber que se puede equivocar y quedarse con el sexto puesto en la prueba de plataforma individual, donde en el Mundial de Roma del 2009 se había coronado campeona.

Pero no olvida su sonrisa Paola, a quien la experiencia de irse con la plata en plataforma sincronizada al lado de Alejandra Orozco le deja un gran sabor de boca. Y a quienes buscaban verla ganar, demuestra que incluso la reina tiene errores. Porque así es el deporte .

cristina.sanchez@eleconomista.mx