Jonathan Orozco apareció petrificado bajo su arco, con la postura encorvada, quedando sólo como un espectador tras el impecable remate de Franco Jara, quien de palomita abrió el marcador y decretó la victoria de 1-0 de Pachuca sobre Monterrey, en el primer capítulo de la final. El mismo portero de Rayados, en los últimos 10 segundos, evitó que los locales sacaran más ventaja.

Fue justo a la hora de partido cuando Erick Gutiérrez, capitán de los Tuzos, mandó un servicio medido en el pico izquierdo del área, asistiendo a Jara, quien ganó la batalla a su marcador para cruzar al guardameta con un frentazo que sólo pudo ser detenido por las redes. Apenas consiguió la anotación el delantero y su afición y compañeros pudieron por fin festejar un tanto que durante todo el compromiso habían buscado.

Y es que previo a la jugada que definió el encuentro, el mismo Jara y Jonathan Urretaviscaya habían causado peligro en el área regiomontana, que vio primero cómo Franco echaba por un lado su remate, y después, cómo su portero se vestía de héroe al desviar un disparo de Urretaviscaya.

La jugada más clara previa a la anotación se dio al 57, cuando Jonathan Urretaviscaya disparó frente a las redes y Efraín Juárez evitó la anotación con el brazo, parado en la línea de gol, acción que el silbante no señaló como penal, quitándole un cobro desde el manchón a Pachuca y perdonando una posible expulsión al lateral de rayados.

Pero Monterrey, que sólo pudo insinuarse con un cabezazo desviado de Edwin Cardona en el primer tiempo, tras el cobro de un tiro de esquina en el que apareció solo, no pudo resistir mucho más y tres minutos después de la pifia arbitral, la fortuna dejó de sonreírles cuando Jara superó a Orozco, guardameta que quedó petrificado, con el rostro descompuesto, mismo gesto que adoptaron sus compañeros y Antonio Mohamed desde su área técnica.

Tras los primeros 90 minutos de final, fueron los Tuzos los que lograron sacar mínima ventaja ante el superlíder, club que buscará regresar en su estadio y ante su gente, aunque la misión no será sencilla, porque enfrente tendrá a unos hidalguenses llenos de habilidad, velocidad, técnica y hambre de triunfo.