El estereotipo del jugador de eSports antes de la profesionalización es el de un joven sedentario con sobrepeso u obesidad de diferentes grados, sin embargo, la integración de los equipos multidisciplinarios, como el de un nutriólogo, han contribuido a mejorar el rendimiento y calidad de vida de los pro players.

En entrevista con El Economista, Alberto Gómez, licenciado en nutrición por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y director del área de juegos de pelea en la Academia Mexicana de Esports (AMES), señaló que para un jugador es muy importante tener “un régimen nutricional que sea adecuado a su edad, a sus requerimientos día con día y la actividad para poder desarrollar todo el potencial de los nutrientes que está consumiendo”. Su dieta también tiene que cumplir con requerimientos de macronutrientes, como carbohidratos, proteínas y grasas; y micronutrientes, como minerales y todos los nutrimentos no orgánicos.

Además, la actividad física complementa a la nutrición, pues el especialista señaló que es tan importante la ingesta calórica como el gasto de la misma para poder mantener un estado de salud nutricional holístico.

“Tener la ingesta adecuada de proteína que les va a funcionar para desarrollar todo el crecimiento lineal de acuerdo a las etapas en las que se encuentren. No es nada más el contenido de la dieta que, de acuerdo al mexicano y a las definiciones, tiene que ser variada, culturalmente apropiada a lo que ellos consumen y satisfacer los aspectos de los micro y macronutrientes, pero siempre muy importante la parte de la actividad física”.

Para necesidades como la concentración y relajación que requieren los pro players, el consumo de fibra y frutas con alto contenido de agua es necesaria, así como la hidratación, “para que el jugador permanezca en un estado de equilibrio hidrostático durante las competencias” así como tener disponibilidad de electrolitos para “mantenerse con un buen desempeño”.

Por otra parte, se recomienda evitar el consumo de alimentos industrializados, por ser altos en sodio o calorías, así como no es recomendable la ingesta de bebidas azucaradas y energéticas, un hábito que se ha arraigado en jugadores de distintas disciplinas en los eSports. Dichas compañías han entrado a la industria como patrocinadores y su aporte es esencial para el crecimiento de la industria.

“No solamente no son recomendables de acuerdo al grado de edad, en primer lugar desde el punto de vista nutricional, porque estas bebidas tienen una carga calórica que contribuye al almacenamiento de las mismas y a que estas se conviertan con el tiempo en tejido graso”.

La profesionalización de equipos en eSports ha ayudado a combatir estereotipos de jugadores sedentarios, con sobrepeso u obesidad, reflejo de un alto consumo calórico, de azúcares, sodio y una dieta pobre en fibra, frutas y verduras.

“Aquí en México tal vez no hemos llegado a ese tipo de obesidad pero sí de sobrepeso con un índice de masa corporal que indica que el jugador puede tener entre 5 y 10 kilos por encima de su peso ideal. Eso hasta la llegada del equipo multidisciplinario como parte de los esports (...) para tratar y trabajar en mejorar, primero, la calidad de vida del jugador y a través de este proceso, mejorar su desempeño como jugador”.

Aunado al sobrepeso, obesidad y los padecimientos propios de dicha condición como es la diabetes e hipertensión, otro de los padecimientos que se encuentran en el mosaico de malos hábitos en gamers, es la anemia “en sus distintas presentaciones”, por la conjugación de factores como la pobre ingesta de tipos de alimentos, sedentarismo, falta de exposición al sol, “ya que el sol es uno de los grandes catalizadores de la vitamina D”.

fernanda.vazquez@eleconomista.mx