Si es de las primeras veces que vas a la Plaza México, no puedes perder de vista los detalles. Y si eres un asistente frecuente a las corridas, habrás notado que la montera tiene una carga solemne y personal. El sombrero tradicional está tejido con hilo de morilla, caireles de seda natural y terciopelo en la parte superior, de cordón o de trencilla por ser más económicas y su valor ronda entre los 50,000 y 80,000 pesos.

Se fabrica de acuerdo a las medidas de la cabeza del torero que se encarga de darle su lugar en la tradición. Dentro del brindis al público, el matador en turno avienta la montera hacia atrás y si cae con los machos (las partes laterales o borlas) hacia arriba, significa mala señal o mal augurio, porque se parece a la ventana de un ataúd. Los gitanos dicen que si la montera cae con los machos hacia arriba, se pueden colgar ahí los demonios, los malos duendes o la mala leche y por lo tanto, le irá mal al torero.

En las creencias el significado supersticioso a veces ya no tiene lugar o se ha convertido en una cuestión de moda, porque algunos aficionados festejan más que la montera caiga con los machos hacia abajo como el 'muletazo'.

El Matador de toros tlaxcalteca, Sergio Flores, quien hará el paseíllo en la corrida Guadalupana este 12 de diciembre, con Andrés Roca Rey y Luis David explicó que "los nuevos aficionados no se dan cuenta de esos detalles porque no los ven y nadie les enseña, pasan desapercibidos. La montera es para toda la vida, como el fundón de las espadas o la espuerta para llevar los capotes y muletas. Solamente tengo una porque le guardo un cariño muy especial, me la regaló mi picador Luis Miguel González, quien siempre me ha acompañado a lo largo de mi carrera y no soy nada supersticioso, no trae suerte”.

No todo el público que asiste a los toros presta atención a toda la mística que hay entorno a esta prenda y hay desconocimiento sobre la solemnidad que encierra la ceremonia que realiza un torero al brindar la muerte de un toro. Por ejemplo, a una dama nunca se le da la espalda en ese rito, se le entrega la montera de frente y a un caballero; el torero de espaldas le avienta el sombrero hacia atrás.

De acuerdo al reglamento, es obligatorio que el torero que hace el paseíllo por primera vez en una plaza lo haga ‘desmonterado’ y también debe ‘destocarse’ sí es que quiere solicitar un cambio de suerte o de tercio al juez, no señalar con el dedo índice para que éste cambie el tercio, eso es una cuestión de tradición y respeto.

Mauricio Locken, director comercial de Torerías S.A. de C.V. y cronista taurino por más de 30 años, cuenta que “las monteras más bonitas o espectaculares son las de Europa y no es rentable importarlas por su costo, las realizadas por sastres o artesanos mexicanos suelen ser muy buenas aunque caras por la dificultad de traer el material, sólo existente del otro lado del Atlántico”.

En otros casos, los toreros usan un sombrero por muchos años. Locken recordó que el exmatador de toros regiomontano Manuel Martínez Ancira “sólo utilizó una montera desde novillero, no tenía más, entonces si un torero cambia capotes, muletas y no la montera, me atrevería a decir que esa es la prenda más íntima de pertenencia que tiene un torero”.

Los actores Fernando Casanova y Miguel Manzano, figuras de la Época de Oro del Cine Mexicano, hacen una magnífica representación de lo que significa un brindis de la muerte de un toro en la película “El Toro Negro” de 1959. En los pueblos sí se da el 'monterazo' como se dice coloquialmente y le ponían dinero (parné) al novillero o maletilla que brindaba la muerte de una vaca, cebú o toro y les servía para tomar un café al día siguiente del festejo.

El uso de la montera se remite a 1835 y fue introducida por Francisco Montes ‘Paquiro’, como podemos observar en gráficos de toreros antiguos como Pedro Romero, quien fue el precursor de la tauromaquia y Francisco Arjona ‘Cúchares’, a quien se le atribuye el uso de la muleta como medio artístico, de ahí que se llame  al toreo como “El Arte de Cúchares”.

kg