La Selección Mexicana se presenta en San Pedro Sula, plaza en la que no ha podido ganar desde hace 50 años su última victoria se dio el 28 de febrero de 1965 (1-0), mientras que su último triunfo en territorio hondureño se registró en mayo de 1993 (2-1).

El calor, el apoyo de la afición y el odio deportivo que provoca que se meta más fuerte de lo permitido la pierna se han conjuntado para que los años transcurran sin que el Tricolor pueda festejar como visitante en un territorio tan hostil.

Además de las condiciones climatológicas y de la añeja rivalidad, el cuadro dirigido por Juan Carlos Osorio tendrá que estar consciente de que con los hondureños existe un futbolista que conoce desde adentro cómo se trabaja en la Liga MX.

Brayan Beckeles, defensa central catracho que milita con Necaxa en el Ascenso MX, sin duda será una pieza fundamental para descifrar el estilo del conjunto mexicano.

El Economista charló con el jugador necaxista, mismo que habló sobre las principales diferencias entre el futbol de su país y el azteca.

Además, Beckeles explicó por qué existe tanto odio deportivo con México, detalló cuál será el estilo que caracterice a su equipo y recordó cómo vivieron el Aztecazo que le propinaron al Tri en la eliminatoria rumbo al Mundial de Brasil 2014.

Brayan, tú conoces las dos ligas. ?¿Cuál es la principal diferencia ?entre el futbol mexicano y el hondureño?

En Honduras hay más jugadores con mayor velocidad; te encuentras con estilos de juego en los que casi siempre buscan la segunda pelota (el rebote), se mete muy fuerte la pierna. Acá aprendes a conocer más a los rivales, eso es algo que he aprendido aquí.

Viene un enfrentamiento con México, un duelo en el que no se puede negar la fuerte rivalidad que hay entre los dos países. ¿Cómo te sientes con el arranque de las eliminatorias mundialistas y con el juego ante el Tri en puerta?

Muy contento. La verdad es que con mucho entusiasmo, con ganas de estar en la Selección. Sí hay una rivalidad con México, pero es una rivalidad deportiva el saber que es un país de futbol, con una Selección muy fuerte a nivel mundial que provoca que siempre quieras enfrentarlos, que quieras ganarles, porque te juegas un puesto con ellos para ir a un Mundial.

Me ha tocado jugar esos partidos y sé que son muy intensos, pero lo más importante siempre es buscar el resultado y saber que estamos enfrentando a una gran Selección, pero Honduras también anda pasando por un gran momento, esperemos poder lograr la clasificación y también que México la obtenga a su manera.

¿Cuál es el sello que le ha implementado Jorge Luis Pinto a la selección hondureña?

El sello siempre ha estado ahí. El futbolista hondureño siempre ha sido rápido, fuerte, bravo para jugar, le gusta el contacto.

El profesor está aprovechando eso, poniéndole su intensidad, aportando todo lo que sabe de futbol, creo que él marcó diferencia con Costa Rica y busca hacer más porque los retos siempre están día a día.

México sufre mucho cuando los visita en Honduras. ¿Por qué es tan complicado jugar en San Pedro Sula?

Es igual en todos lados. Es como cuando nos toca ir al DF, también se sufre, la última vez se ganó (en el Azteca) pero siempre habíamos perdido, el chiste de la eliminatoria es eso, que cada selección se haga fuerte de local y busque en casa, con el apoyo de su afición, no defraudar a su gente. Nosotros nos entregamos al máximo, corremos por todas las pelotas. Cuando estás con tu afición te sientes en casa y haces las cosas lo mejor posible.

¿Ustedes meten más la pierna con México o sucede con todos los rivales?

No. Es contra todos los rivales, de acuerdo como sean. Con México consideramos un clásico el partido, porque si le sacamos diferencia estamos más cerca para clasificar, entonces sabemos que si le sacamos puntos valen doble porque nos enfrentamos a uno de los mejores del área.

Finalmente, ¿qué recuerdos tienes de ese Aztecazo, de ese juego que nos ganaron en el DF?

Antes del partido estábamos con mucho nervio y queríamos marcar la diferencia. Al saber que nunca se había ganado, todos estábamos comprometidos y creíamos del uno al otro. La verdad estábamos convencidos, desde que llegamos creímos que se podía sacar algo y gracias a dios se dio, se me dio jugar.

También durante el partido nos pasaron bastantes cosas, lo bueno es que nunca peleamos, nunca discutimos y sacamos el resultado. Ha sido uno de los momentos más felices de mi vida porque ahí casi sellamos 90% del boleto a Brasil.

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