Gustavo Matosas es una porción sustancial del júbilo y frenesí que la afición y el club León emanan en sus primeros partidos de regreso al Máximo Circuito. Mucha más de la que él autoreconoce. Las ideas y estrategia del entrenador argentino tienen alto porcentaje de efectividad y valía en el inicio perfecto de Los Esmeraldas, quienes por ahora son acreedores al liderato de la vanagloriada Liga MX en su todavía muy joven torneo Clausura 2012.

Para Matosas primero juegan sus seguidores, a los que cree invencibles, después sus futbolistas, esos que se complementan para llevar seis goles realizados y ninguno admitido en dos fechas. Desde la banca, Matosas diseña y prepara la metodología hacia dos direcciones: una, mantener la categoría en el 2013, la otra, ser protagonista del torneo en el 2015. La segunda meta se le adelanta antes de cumplir con el acuerdo establecido por cuatro torneos con el equipo de Jesús Martínez.

En Gustavo Cristian Matosas Pailón, nacido el 25 de mayo de 1967, cabe la pregonada sentencia de la jerga del balompié: El futbol da revanchas . Al hijo de Roberto (mundialista uruguayo en 1970) sólo le llevó 10 meses regresar a la Primera División de México y, ya de paso, derrotar en su debut en el Apertura 2012 a Gallos Blancos, escuadra que lo cesó en septiembre pasado cuando apenas habían transcurrido cinco jornadas y con el antecedente de haberlos mantenido tras el Clausura 2011.

Con seis años de experiencia como director técnico y uno de dirigir en México, el bonaerense ganó seis partidos, igualó cinco y perdió 11 con Querétaro. Ya en Liga de Ascenso, con los de Guanajuato, donde ya es ídolo, cumplió una temporada perfecta de 10 victorias y cuatro empates en el Clausura 2012, lo que fue redondeado con una liguilla de dos triunfos y par de equidades que representó el regreso del pentacampeón a la categoría principal luego de una década en la extinta Primera A.

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