De aquellos boxeadores que en su momento de gloria, con los guantes puestos, veían desfilar fortunas amasadas en dólares, de aquellos que de vivir tan intensamente la vida, con lujos y desenfreno, terminaban su carrera prácticamente como la habían empezado, sin más fortuna que los aplausos y la fama, parece no quedar mucho.

Y es que una nueva generación de boxeadores mexicanos parece haber comenzado a romper el estereotipo que dictaba que aquel que salía del barrio tendría un futuro de miseria asegurado tras la vorágine de sus ganancias.

Víctor Cota, analista del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), aseguró en una entrevista publicada en estadiosports.com que no se puede ni se debe diferenciar a un boxeador de cualquier otro deportista o trabajador; como todo el mundo, pueden triunfar o fracasar en su intento por vivir más allá de los cuadriláteros .

Es esta nueva generación la que el próximo sábado se verá representada por Juan Manuel Márquez ante el filipino Manny Pacquiao, la que ha marcado una nueva pauta para olvidar a aquellos que no supieron o no quisieron prever el futuro.

Sí, es cierto que El Dinamita (54 victorias, seis derrotas y un empate), como muchos otros, creció en un barrio en el que día tras día aparecía un cuate muerto y que estuvo tentado por las drogas y el alcohol. Pero hoy, Márquez parece contar con un presente que le promete mucho en su futuro.

A veces tenía miedo de que el boxeo no fuera para mí. Entonces decidí estudiar , aceptó hace un par de años. Hoy tiene una carrera técnica en contabilidad, es conductor del programa Golpe a Golpe de ESPN, autor del libro Yo sí le gané a Pacquiao. Liderazgo para el éxito y protagonista del documental Libra x Libra, que se exhibe hasta hoy en las salas de cine mexicano.

CANELO, FINITO, OTROS CASOS

Del mismo modo, Saúl Canelo Álvarez, quien forma parte de esta nueva generación, ha entendido la importancia de hacer de su dinero un negocio y aunque sólo estudió hasta segundo de secundaria, el tapatío ya tiene una empresa llamada Canelo Promotions, que organiza peleas de box.

Pero no son los únicos. Antes de ellos, Ricardo Finito López fue un ejemplo para dejar a un lado los estereotipos. Hoy, quien fuera campeón en la División minimosca de 1999 al 2002 narra peleas por televisión, escribe en un periódico, entrena y da conferencias de motivación. También quiere estudiar una carrera universitaria: Administración de Empresas.

De generaciones más añejas, los ejemplos recaen en Raúl Ratón Macías, quien fue político, Diputado, tiene un gimnasio y cinco canchas de futbol, además de que también se desempeñó como actor en cinco películas.

Del mismo modo, Rubén Púas Olivares, supo canalizar sus ganancias y apeló a su lado altruista, pues tiene una fundación que trabaja para los exboxeadores que se quedaron sin nada.

Así pues, Juan Manuel Márquez no es sólo el chico de barrio que quiere vencer a Manny Pacquiao, sino también uno de los reivindicadores del deporte que con puños, sudor y sangre, hoy saben qué habrá después de los aplausos y la gloria.

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