Cómo pasan los años, 18 para ser exactos. El Estadio 3 de Marzo sólo una vez se ha cubierto de gloria y pasó tan rápido como un respiro. Era 1994 cuando Víctor Manuel Vucetich, el Rey Midas, llegó a cambiarlo todo: entusiasmó a la región de Zapopan, sumó su cuarto título como entrenador y enalteció a Tecos, un club pequeño de Primera División.

Eran tiempos en los que en el futbol la victoria se compartía y esa noche, después de ganar el campeonato, la cancha de Tecos se cubriría de aficionados, todos vociferando el nombre de un héroe distinto, ya sea el de Osmar Donizete, Porfirio Jiménez, Jaime Ordiales o Duilio Davino. Todos portaban la misma casaca, una blanca casi limpia, con el escudo del club y una sola publicidad de Coca-Cola al frente.

En los partidos, de vez en cuando Vucetich cedía su protagonismo, pero únicamente a Donizete, la Pantera Negra. Que a cambio tenía que recorrer la mitad de la cancha, apresurado, perspicaz, esquivando rivales uno por uno. Así lo exigía el futbol de esos años. Luego el disparo, potente y bien definido.

El estratega sabía muy bien que en ocuparse en la delantera estaba la clave. El arco ya estaba asegurado, Alan Cruz se soñaba imbatible como poseedor de un récord de 737 minutos sin permitir el festejo de un gol frente a sus tres palos.

Esa noche, mientras el Rey Midas enardecía en la banca del duelo de vuelta que definiría al campeón un autogol de Santos, que llegó casi como un acto de justicia después de que Tecolotes se forjaran líderes durante la campaña regular con 68 puntos, puso el juego 1-1.

Entonces todo cambió y todo debió definirse en el alargue. En tiempos extras, Diego Silva, centrocampista de Santos, estaba lesionado y aún disputaba la pelota.

Bajo lo gritos de Vucetich, pegado a la línea de cal, Porfirio Jiménez se hizo del balón, en segundos cayó a la hierba en medio de cuatro atacantes laguneros, entonces Donizete encontró su oportunidad, salió por en medio de los cuatro hombres, tiró y definió 2-1.

Fue el primer año en el que se entregaron diplomas a los jugadores campeones, Vucetich reforzó su seudónimo de Rey Midas y fue el año debut de Tecos como campeón, su única gloria, buenos tiempos… Ya muy lejos.