El primer golpe de autoridad de Adenor Leonardo Bacchi en la selección de Brasil fue darle su primera convocatoria a Gabriel Jesús, delantero de 19 años que juega para Palmeiras y que sumaba 15 goles y tres asistencias en el inicio de la Serie A de Brasil y la Copa Libertadores. Era el anuncio de un cambio.

Tite, como también se le conoce al entrenador de la selección de Brasil, ha reinventado al combinado nacional. Tomó al equipo brasileño en la sexta posición de la clasificación de la eliminatoria sudamericana para el Mundial de Rusia 2018, no tenía posición para calificar al campeonato, pero en cuatro partidos ha conseguido mismo número de victorias.

Sin embargo, el cambio más importante llegó desde la construcción del equipo: le dio oportunidad a Gabriel Jesús y confió en siete de los integrantes de la selección brasileña que lograron la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río, título que ganaron por primera ocasión.

No estamos clasificados para la Copa del Mundo y necesitamos crecer. Evaluamos el momento real de cada jugador y debemos ser justos en ese aspecto , argumentó Tite, en la comparecencia donde anunció su primera lista de convocados.

Respecto de la última convocatoria de Dunga, durante la Copa América Centenario, Adenor Bacchi prescindió de nueve futbolistas, entre ellos Hulk y Jonas, delanteros que superaban 30 años de edad. Ahora, para encarar los juegos ante Argentina y Perú, el ataque carioca tiene un promedio de edad de 23.5 años, con Gabriel Jesús, Roberto Firmino, Douglas Costa y Neymar como protagonistas.

Además de rejuvenecer a la selección brasileña y darle minutos al delantero de Palmeiras, quien lleva cuatro goles y una asistencia en cuatro partidos con Brasil, también se ha ganado la confianza de los futbolistas a través del conocimiento.

El técnico brasileño que ganó dos títulos de la Serie A con Corinthians, una Copa Libertadores y un Mundial de Clubes, con el mismo equipo, tomó dos años de descanso entre el 2013 y el 2015 para aprender del método de dos técnicos, Arsène Wenger y Carlo Ancelotti. La aventura duró siete meses por los campos de entrenamientos de clubes europeos.

Aprendí a pedirle a los jugadores qué es lo que quiero de ellos, luego trasladar esa búsqueda al campo de juego en los entrenamientos y finalmente reforzar esa idea con videos. Alguna de las tres veces, les queda en la cabeza , afirmó a su regresó del Viejo Continente, tras pasar horas, jornadas y varios entrenamientos y juegos como aprendiz de los entrenadores europeos.

Tite se convirtió en alguien metódico, quien hacía repetición de jugadas en la cancha durante los entrenamientos, acabando con un viejo ritual del futbol carioca, los juegos amistosos entre jugadores de la plantilla.

El equipo aumentó su frecuencia ofensiva. Durante los primeros seis partidos de la eliminatoria, con Dunga en el banquillo, Brasil promedió 4.8 disparos a gol por partido, con un porcentaje de efectividad de los tiros que realizaban de 34.7 por ciento.

Actualmente, bajo las riendas del nuevo técnico brasileño, la Canarinha tiene una media de 5.7 tiros a gol por partido, con una frecuencia de 15 en cada encuentro y de los cuales 37.7% va en dirección a la portería, lo que tiene a Brasil en el subliderato de la eliminatoria mundialista y va en camino de encontrar su esencia, la que pregona el técnico: trabajo, conocimiento y futbol ofensivo.

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