En un acto de cordialidad y apenas un par de horas después de su despido, Pablo Marini apareció por última ocasión en la sala de prensa del Estadio Cuauhtémoc, lugar donde volvió a dirigir a un equipo de Primera División, tras el descenso con Atlante en el 2015, y club al que regresó a la Liguilla apenas un torneo atrás, y luego de seis años de ausencia de la fase final.

Para agregarle emotividad a la escena, el técnico argentino cargaba en la mano izquierda una maleta, signo inequívoco de su adiós. Charló por última ocasión con el personal del inmueble, recorrió las instalaciones y expresó: Nos juntamos con la directiva, somos conscientes de la situación y se tomó la decisión de darle un aire más fresco (...) Realmente, quiero agradecer a la Familia López Chargoy por todo el apoyo que nos brindaron , dijo como despedida.

Marini fue el tercer técnico que perdió su trabajo durante el Torneo Clausura 2016, la cifra más baja en el histórico del futbol mexicano, desde el torneo Bicentenario 2010, cuando sólo dos técnicos perdieron su trabajo, un puesto al que se le considera como desechable.

El promedio de despidos de técnicos en los últimos cinco años arroja un promedio de 7.2 entrenadores por torneo; es decir, casi la mitad de la parrilla de los equipos han cambiado de entrenador, cortaron proyectos deportivos e inversiones.

Incluso, para este torneo, además de Marini, Luis Fernando Suárez fue el otro técnico despedido, ya que Juan Antonio Pizzi dejó el mando de León para dirigir a la selección chilena de futbol.

La continuidad de los proyectos aumentó su vigencia. Hace tres torneos, la Liga MX desechaba a sus técnicos cada siete meses, en promedio; actualmente, la estancia de un entrenador en México llega a 13 meses. Ricardo Ferretti y José Saturnino Cardozo son los más longevos, con cinco y dos años, respectivamente.

Las nuevas formas de despedir

Aunque en los últimos torneos, el índice de despidos de entrenadores en México disminuyó, los directivos han optado por nuevas formas de contratación: plazos cortos, con renovación sólo en caso de alcanzar objetivos y con opción a concluir la relación al finalizar la fase regular.

Así, un total de 11 técnicos dejaron sus equipos al finalizar la fase regular del certamen, fenómeno que se ha replicado sobre todo en los últimos seis torneos.

Casos como los de Antonio Mohamed con América, Luis Fernando Tena en Cruz Azul, Enrique Meza con Pachuca y José Guadalupe Cruz en Puebla son ejemplos de la falta de renovación en los contratos, con lo que los clubes se ahorran los finiquitos, compensaciones o seguir pagando el sueldo de un entrenador que ya no está en el club.

Para el Clausura 2016, Carlos Reinoso (Veracruz), Víctor Manuel Vucetich (Querétaro), Diego Alonso (Pachuca), Antonio Mohamed (Monterrey) y Luis Fernando Tena (León) podrían no renovar contrato.

Chivas y Romano, ?expertos en despidos

Guadalajara es el equipo que más técnicos ha despedido en los últimos cinco años, con un total de nueve. La metodología le ha costado al club no sólo una crisis deportiva, también conflictos laborales con Ricardo La Volpe y José Manuel de la Torre por faltas a sus contratos.

Puebla, con ocho cambios, y Monarcas, con seis, son equipos con constantes cambios de entrenador y que al igual que Chivas pelearon por la permanencia en Primera División.

Del mismo modo, Rubén Omar Romano es el técnico que más despidos ha sufrido, con cuatro. Tijuana, Puebla, Monarcas y Atlas prescindieron de sus servicios; le siguen Carlos Bustos, Sergio Bueno y José Guadalupe Cruz con tres cambios de equipo.

De los 72 cambios de técnico en el último lustro, 50 entrenadores diferentes han circulado por la pasarela del futbol mexicano que, poco a poco, apuesta por la continuidad y la paciencia.