Ser elegido el silbante para llevar las acciones de una serie por el título implica en automático comprar un sinfín de críticas, señalamientos y en ocasiones hasta amenazas. Para mala fortuna de los jueces, “nunca quedas bien con nadie” y sin importar qué club termine con el trofeo en sus vitrinas lo único seguro para los hombres de negro es que serán blancos de reclamos hacia su trabajo.

Gilberto Alcalá, ex árbitro internacional y actualmente analista de Televisa Deportes, dijo a El Economista que fue el tipo de juez que no se sentaba a ver lo que decían de su trabajo. “Si tenía alguna duda de lo que marqué, yo mismo lo revisaba”. Siempre dejaba grabando sus partidos para analizar su rendimiento.

Además, Alcalá enfatizó que sus colegas que ahora mismo están en activo deben tener claro que los errores “son una condición humana y no arbitral”, además de que aseguró que ningún juez ingresa a la cancha pensando “en quedar mal con nadie”, por lo que pidió a los elegidos para llevar la final del Clausura 2018 tener claro que su designación es un premio a lo que hicieron jornada tras jornada.

Las críticas no se asimilan

Gilberto aceptó que si bien él no se detenía a revisar la prensa para ver cómo calificaban su rendimiento, de una u otra manera en las calles la gente significaba un termómetro para medir su rendimiento.

“Cuando eres persona pública estás expuesto, obviamente en la calle la gente te decía algo, porque el futbol es pasión, pero gracias a Dios nunca pasó de eso”, compartió el analista, quien pidió a los actuales silbantes entender que en la actualidad hay excolegiados analizando su desempeño.

Alcalá sabe que así como hay quienes se “motivan” por lo que se dice de su trabajo, también los hay quienes no pueden o no saben lidiar con las críticas, cómo le sucedió a Manuel Glower, exsilbante que trabajó entre el 2002 y el 2009 en la Liga MX.

Glower ha dicho públicamente que de todos los oficios, el de árbitro es el “más complicado, porque siempre estás inmerso en muchas presiones, trabajas bajo tensión, nunca quedas bien con nadie” y porque lo que hagan o dejen de hacer “es ampliamente cuestionado por los medios de comunicación”, así lo manifestó en el 2004 a El Siglo de Torreón.

Lejos de coincidir con Alcalá en que el análisis de exjueces en la televisión es normal y que los árbitros en activo deben saber vivir con ello, Manuel expresó en dicha entrevista que “todo lo que se dice en esos programas está hecho para destruir a al silbante mexicano”.

Al igual que Alcalá, Marco Rodríguez, quien trabajó entre 1995 y el 2014, y puede presumir haber dirigido en tres mundiales, supo lidiar incluso hasta con amenazas de muerte tras pitar “varias finales y juegos en Centroamérica”.

“No es un lado agradable del futbol. Hay gente al final de los juegos que, por la frustración, se atreven a utilizar ese tipo de comentarios”, recordó el ahora analista de TV Azteca, quien tenía claro que iban a llegar las críticas.

De acuerdo con Alcalá, en esta semana de final por el título los jueces elegidos deberán estar enfocados en concentrarse y hacer bien las cosas, pues al final del día pase lo que pase alguien no estará contento con sus decisiones, por lo que estará en sus manos saberlo canalizar o sentirse perseguido, como pasó con Manuel Glower.