La preparación para Juegos Olímpicos (JO) siempre ha sido una hazaña logística desgarradora. Pero la etapa previa a la justa veraniega que se celebrará en Río está pareciendo ser una carrera agotadora, como si de correr un maratón se tratara: el evento se ha visto afectado por las preocupaciones de salud pública sobre el zika, los retrasos en la construcción y los desalojos forzosos de las favelas cercanas a los sitios olímpicos, todo exacerbado por los problemas económicos y políticos que está viviendo Brasil.

Y ahora, los juegos no tienen siquiera un laboratorio antidopaje. Hace unos días, la Agencia Mundial Antidopaje anunció que suspendía la acreditación del laboratorio de control de dopaje de Río de Janeiro, por incumplir los estándares internacionales para laboratorios. Y dado que la justa olímpica empieza en unas cuantas semanas, esto no es un buen augurio para Brasil, ya que el proceso para realizar exámenes antidopaje en unos Juegos Olímpicos es verdaderamente intenso.

Por lo general, es el siguiente: cada día, después de cada evento, las muestras llegan al laboratorio en botellas transparentes de cierre hermético con la orina y la sangre de los atletas.

El laboratorio que los analiza busca 10 clases de sustancias prohibidas como esteroides anabólicos, hormonas de crecimiento y meldonium.

Si un frasco de orina da un resultado adverso, los técnicos de laboratorio volverán a testear al mismo atleta con un método más específico para confirmar el resultado.

En este paso las autoridades también se involucran: el laboratorio notifica al Comité Olímpico Internacional (COI), y el atleta visita el laboratorio para darle seguimiento al análisis (a veces, un abogado lo acompaña).

Entonces, el COI espera los nuevos resultados en un lapso de 48 horas, aunque generalmente se dan en el primer día. Los técnicos del laboratorio, por lo general, trabajan toda la noche para garantizar que, si hay algún resultado totalmente positivo, se pueda retirar la medalla a un atleta en caso de que la haya ganado y, además, aplicarle su respectiva sanción.

Ahora, intente llevar a cabo todo esto en un laboratorio que está a kilómetros de distancia. Esto parece ser una labor titánica.

No obstante, esto ha sucedido en más de un evento. En la Eurocopa 2012, la cual organizaron Polonia y Ucrania en conjunto, se utilizó un único laboratorio: el de Varsovia.

Por lo que las muestras que se tomaban en Polonia debían ser trasladadas unos 900 kilómetros en avión en refrigeradores especiales que mantenían las muestras en una temperatura entre 4 y 12 centígrados.

La FIFA hizo algo similar en el Mundial del 2014, pues en el momento de la competencia su laboratorio también estaba suspendido por la WADA. Las pruebas las enviaban al laboratorio de Lausana pero el proceso tomaba 38 horas en total.

Sin embargo, los organizadores de los JO deberán tomar en cuenta que además de que esté cercano el laboratorio en el que se analicen las muestras, deberán pensar en la capacidad que tiene para manejar tantas muestras, pues se espera que en Río participen poco más de 10,500 atletas.

La otra opción será montar un laboratorio antidopaje temporal como se hizo durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver 2010, aunque para ello también se requiere de una fuerte inversión no sólo para el equipamiento, sino para el personal que debe de contratar y capacitar para que todo funcione de buena manera.

Sin embargo, Río aseguró que para el buen funcionamiento de su laboratorio, que ahora está suspendido, invirtió 60 millones de dólares en la expansión y capacitación de los 96 técnicos que trabajan en él.

Así, la carrera rumbo a Río se encuentra en la parte final y será en este mes cuando deba demostrar que, al menos en el tema antidopaje, está lista para recibir sus primeros JO.

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