Cuatro meses antes de la Copa América Centenario, la FIFA suspendió el financiamiento a Concacaf por las investigaciones sobre actos de corrupción donde estaban involucrados 12 dirigentes de la región.

El organismo no recibió 2.3 millones de dólares de la FIFA, lo que se traducía en que no había dinero para organizar el primer torneo en conjunto con la Conmebol. La medida suponía sepultar el torneo de selecciones, luego de que la misma Concacaf canceló meses antes los contratos de derechos de transmisión que habían sido el objeto de la investigación por corrupción.

En menos de seis meses la nueva administración al frente del futbol en la región tuvo que sacar adelante el torneo.

Eso no sólo ayudó a estabilizar económicamente a la organización, sino también a cerrar ese capítulo y poder mirar hacia adelante , expresa Philippe Moggio, Secretario General de la Concacaf.

En entrevista con El Economista el dirigente analiza la reestructuración del organismo que durante el 2015 sufrió la detención e investigación de 12 dirigentes de federaciones de futbol, incluyendo a los antiguos presidentes y secretarios generales del organismo.

También explica que la incursión de miembros externos en la administración del organismo mejoró los procesos y el camino para recuperar la credibilidad, con medidas como el cambio de formato en la Liga de Campeones de Concacaf.

¿Cómo se encontraba financiera y administrativamente la Concacaf cuando usted llega al puesto de secretario general, después de las investigaciones por corrupción?

Entré un año después de todo lo que sucedió y fue un año muy importante para Concacaf porque tuvimos consultores externos, abogados externos que ayudaron a reformar el organismo y a balancear la organización en sí. Las reformas son a nivel de estatutos, para que no exista poder del presidente y el secretario general y de pronto haya más visibilidad que sobre todos los miembros.

A nivel administrativo se impusieron muchos procesos y eso me ayudó a sentirme cómodo en entrar a Concacaf y me encontré con un organización en un muy buen momento, porque logró sacar la Copa América adelante. El torneo que hace tiempo ya se venía trabajando estaba peligrando, se logró sacar esa competencia adelante y eso no sólo ayudó a estabilizar económicamente a la organización, sino también a cerrar ese capítulo y poder mirar hacia adelante.

¿Cómo ha sido el proceso para recuperar credibilidad entre los dirigentes y socios comerciales?

La credibilidad es un proceso, no se da de la noche a la mañana, eso se gana y estamos demostrando que estamos con un enfoque nada más y es que estamos creciendo el futbol. Si nos enfocamos bien en ese crecimiento, en las competencias que tenemos, creemos que el potencial de esta confederación es enorme.

Mucho de eso fue el proceso de reformas que se llevó a cabo y fue un trabajo de transparencia de cómo estamos reformando a la organización, cómo estamos trayendo talento de fuera para manejar la confederación.

México, Estados Unidos y Canadá encabezaron los trabajos en la reestructuración del organismo, ahora lanzan la candidatura para el Mundial del 2026, ¿Qué rol jugará Concacaf en el proceso?

Nuestro rol será apoyar de la mejor forma posible, ya sea ejecutiva, en planeación o en cómo ejecutar esta gran competencia y estamos para todos ese apoyo.

A nivel confederación creemos que es el momento para que un Mundial regrese a Concacaf y que esta candidatura de tres partes muestre la misión del organismo, que es una Concacaf unida para sacar esto adelante. Serán tres países pero beneficiará a toda la región.

El liderazgo de los tres países es evidente en la región, pero ¿cómo acortar las distancias entre los miembros de la Confederación cuando uno de los problemas es precisamente las desigualdades?

Por poner un ejemplo, en la Liga de Campeones, desde el año pasado incrementamos bastante el apoyo y también los premios en la competencia y es algo que queremos seguir haciendo, a medida que va creciendo el torneo y, cómo se puede hacer, con mayor difusión, con mejor competencia, con más interés y con un enfoque total.

Precisamente, el torneo de clubes de Campeones ha sufrido varios cambios en poco tiempo, además frente a los torneos de Campeones de las otras confederaciones es el que menos dinero reparte. ¿Considera que los cambios impiden que se afiance?

Como nosotros lo vemos, es una evolución de la competencia. Ha sido un proceso bastante largo de nueve meses, desde que entró Victor Montagliani como nuestro nuevo presidente a evaluar nuestras competencia y a pedirnos que nos enfoquemos en cómo elevar la competencia y siendo nuestra competencia más importante a nivel de club, tenemos que seguir creciendo e incrementar la afición, el nivel competitivo.

Entonces, sentándonos con los clubes, con las ligas, con nuestros socios estratégicos como Scotiabank, Fox Sports, evaluamos que tenemos que amplificar la cantidad de equipos que están jugando, por eso estamos incrementando de 24 a 31 equipos, pero también tenemos que nivelar la competencia.

De pronto en la fase de grupos había confrontaciones que eran muy desnivelandas. Entonces, cambiar el formato donde la competencia sea más relevante.

Por eso con cuatro equipos de México, cuatro de la MLS y siete campeones de Centroamérica y uno del Caribe realmente se perfila lo mejor de la confederación y con eso creemos que se eleva la competencia. La idea es que crezca la competencia.

eduardo.hernandez@eleconomista.mx