El rostro duro de Ricardo La Volpe volvió a esbozar algunas sonrisas siete años después. Y es que el entrenador argentino de Jaguares regresó a dirigir a una liguilla, instancia que no alcanzaba desde el Clausura 2008, temporada en la que llegó hasta semifinales al frente de Monterrey. Tras sellar una buena campaña en la que concluyó en cuarto sitio, el Bigotón llegará mañana al duelo de vuelta contra Tigres con muchas posibilidades de sellar su clasificación a la antesala de la final. Ganando con la mínima diferencia, Chiapas eliminaría a los de Nuevo Léon.

Desde la última ocasión en que Ricardo Antonio accedió a una fase por el título transcurrieron seis torneos dirigidos en México sin éxito; Monterrey, Atlas, Atlante y Chivas fueron los clubes en los que no pudo superar la temporada regular. Además, fuera de nuestro país, entre el 2010 y el 2011, el ex entrenador de la selección mexicana vivió aventuras al frente de Costa Rica y del Banfield, en ambos casos sin éxito.

Ahora, al frente de Jaguares, una de las nóminas más modestas de la Liga MX, logró clasificar, concluyendo invicto como local, situación derivada del trabajo que realiza en cancha, mismo que los futbolistas que han trabajado con él aseguran es inigualable. Ricardo no hace el clásico interescuadras en el que el equipo titular juega 40 minutos contra el suplente. No. Él hace un parado con mucha pausa para asentar los movimientos hasta que el equipo los entienda, eso es muy diferente a lo que hacen los demás técnicos.

Lo que más le interesa es que los jugadores sepan cuál es su función, cómo hay que moverse , reveló a El Economista Francisco Fonseca, ex jugador que fue dirigido por el argentino en la selección y en Atlante, y que reveló que un entrenamiento con Ricardo se puede extender hasta por tres horas.

La Volpe regresa a una liguilla con la ilusión de volver a colocarse en una final, luego de haber ganado un título con los Potros en 1993, y de quedarse a un paso de levantar el trofeo al frente de Atlas en 1999. El estratega querrá también mejorar su 43% de productividad en este tipo de partidos, con el que llegó a la postemporada del Apertura 2015.

Si bien vivió torneos irregulares antes de concretar de nuevo una calificación, el estilo de trabajo de Ricardo nunca pasó desapercibido entre sus dirigidos. Es un apasionado de la táctica, pone mucho énfasis en el cómo ofender al rival, el buen trato del balón, tratar de salir jugando , recordó Kikín Fonseca.

Tras caer 2-1 en el Volcán, La Volpe y sus Jaguares buscarán seguir con el buen paso en su cancha, sitio en el que ganaron seis y empataron dos compromisos en la fase regular. De mantener su buena racha de victorias en Chiapas, los pupilos del Bigotón avanzarían a semifinales y permitirían que la sonrisa de su entrenador se siga asomando, al menos por algunos instantes.