En México, un país en el que uno de cada tres clubes juega en zona de alto riesgo, no sólo los aficionados están expuestos a la violencia, también los futbolistas deben tomar medidas, ya que actualmente sólo algunos equipos tienen un protocolo de seguridad definido para sus jugadores.

Mauricio Meschoulam, especialista en terrorismo, paz y mediación, explicó en entrevista con El Economista que el futbol mexicano no es necesariamente un objetivo de ataques violentos, pero la propensión de riesgo existe principalmente porque los recintos deportivos están ubicados en espacios catalogados como zonas de peligro .

En este aspecto, Decio de María, presidente de la Liga MX, aseguró que la nueva competencia traería consigo mejores protocolos de seguridad que los actuales, pero también es verdad que como él mismo ha aclarado, la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) no puede controlar los entornos a los que algunas veces se tienen que enfrentar los futbolistas al concluir su jornada.

Motivo por lo que jugar en Tijuana, Ciudad Juárez o Coahuila, por dar un ejemplo, tiene sus restricciones particulares, aún no estipuladas en el documento oficial de la Femexfut titulado Disposiciones de Seguridad para Partidos Oficiales de Clubes Profesionales .

Es así como en la búsqueda de una investigación más profunda, este diario intentó contactar a futbolistas con trayectorias en zonas catalogadas por la Secretaría de Gobernación como peligrosas, pero por lo menos cinco se negaron a hablar del tema, principalmente por temor a develar las medidas con las que protegen a su familia o a generar molestias en el club al que pertenecen.

Al final el centrocampista Carlos Cariño y el delantero Víctor Mañón compartieron su experiencia con El Economista.

Víctor Mañón residió el año pasado en Ciudad Juárez, tenía 19 años cuando se enteró de su traspaso de Pachuca a Indios y reconoció que había escuchado en los medios acerca de los peligros que acechaban a la plaza, pero nada disminuyó sus ganas de aprovechar una nueva oportunidad.

En ese año el estado chihuahuense fue ubicado por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal como el segundo más violento del mundo, con una tasa de 148 homicidios dolosos por cada 100,000 habitantes, pero a pesar de estas estadísticas el club no contaba con un protocolo de seguridad para sus jugadores.

Cuando yo llegué no tuve pláticas con directivos o una guía acerca de cómo evitar riesgos, más bien fue muy personal, yo llegué sólo a jugar futbol. Mi familia no viajó conmigo por lo que sólo salía para lo necesario , aseguró Mañón.

Caso contrario al de Carlos Cariño, actual jugador del club Neza FC y exjugador de Santos, Veracruz, Pumas, Atlante, Mérida y Tijuana, quien sí recibió un reglamento.

Me dieron un documento en el que a grandes rasgos se estipulaba un horario preferencial para salir a la calle, también venía indicado que evitara, en la medida de lo posible, lugares riesgosos, como bares o antros, además de impedir confrontaciones personales con aficionados o personas en la calle .

Cariño además tomó prevenciones personales, como comprar un seguro de vida a su familia y manejar su vida diaria como la de cualquier ciudadano, es decir, sin ningún tipo de extravagancias.

Y es que en el año 2010 las declaraciones de Francisco Ibarra, en ese entonces dueño del conjunto Indios, encendían las alarmas no voy a decir nombres, pero algunos de mis jugadores son extorsionados, sus familiares ya ni siquiera están en Juárez. El tercer arquero se fue de un día para otro, porque estaba amenazado de muerte. Los jugadores piensan en todo, menos en jugar .

Ni Carlos Cariño ni Víctor Mañón recuerdan haber vivido en alguno de los clubes experiencias desagradables o de alto riesgo, pero sí concuerdan en que les haría sentir más seguros que hubiera medidas de seguridad mejor estipuladas.

¿CÓMO HACER UN PROTOCOLO DE SEGURIDAD?

La preocupación de los jugadores hoy en día es bien fundamentada, ya que una investigación hecha anteriormente por este diario ubicó en zonas de peligro a 95 clubes de los 136 que conforman la Primera División, Liga de Ascenso, Segunda y Tercera División, con respecto al mapa en el que la Secretaría de Gobernación identificó los municipios de alta violencia.

Además, Mauricio Meschoulam explicó que los partidos como eventos masivos son los primeros sujetos a la transmisión de pánico . Por lo que el experto indicó que se tiene que asumir que en México existe violencia y diseñar una estrategia.

Recomendó entonces tomar tres tipos de medidas. La primera es plantear disposiciones de prevención: Hay que prever qué puede ocurrir en este entorno, para así preparar a las autoridades públicas y privadas, además de los directivos. Los jugadores también deben de estar listos para ser usados como instrumentos que guíen a la sociedad en casos de peligro .

En segundo lugar, medidas de intervención: tener gente preparada para actuar. Esto incluso puede ser también para los medios de comunicación, es decir, que todos estén capacitados para ayudar .

Y el tercer paso es que, en caso de que suceda un acontecimiento de peligro, estudiar qué medidas funcionaron, cuáles no y con la guía de expertos mejorar los protocolos.

llanely.rangel@eleconomista.mx