Jugando con 10 hombres en el segundo tiempo, una brillante Italia derrotó 3-1 a Dinamarca y con 10 puntos en cuatro partidos disputados lidera el Grupo B de las eliminatorias europeas al Mundial de futbol de Brasil-2014.

Con este resultado, la "Nazionale" sacó 5 y 4 puntos de ventaja en la llave a República Checa y Bulgaria, respectivamente, que empataron sin goles pero, sobre todo, recuperó todo su esplendor.

Los azzurri jugaron muy bien, a pesar del gol del descuento de William Kvist (45+1, 2-1), y la expulsión del ítalo-argentino Pablo Osvaldo al regresar del vestuario por pegarle un manotazo a Nicolai Stokholm. Pero el iracundo Mario Balotelli logró el tanto de la tranquilidad (54) para los anfitriones.

Italia se mostró muy superior a los nórdicos, y Balotelli también se mostró como un excelente pasador al habilitar a Riccardo Montolivo, quien marcó con un potente disparo el primer tanto (33).

Luego, Daniele De Rossi, con un cabezazo logró el segundo (37) y, de esta manera, el romano respondió al entrenador en su club, el checo Zdenek Zeman, al anotar su segundo gol internacional en apenas cuatro días.

Balotelli, Montolivo, De Rossi, goleadores, pero la cuarta estrella de este partido fue el gran "arquitecto" del equipo, Andrea Pirlo, autor de dos pases decisivos. Primero en una gran jugada para habilitar a De Rossi, después de marear a Simon Poulsen, y el segundo un delicioso pase en profundidad para el gol de "Balo".

Cesare Prandelli puede frotarse las manos, el camino hacia Brasil parece bien orientado.

La excelente volea de Kvist para el 2-1 (52) no cambió mucho las cosas, ni tampoco el entrejuego del armador del Ajax de Amsterdam, Christian Eriksen, a quien Morgan De Sanctis, reemplazante del lesionado Gianluigi Buffon, le sacó un disparo en un ángulo con el marcador a cero (12).

Prandelli recuperó el juego fluido de su Squadra , finalista de la Eurocopa-2012 y su defensa, que cambió en 80% respecto al encuentro ante Armenia (3-1), también le dio satisfacción.

Lamentablemente, la expulsión de Osvaldo puede tener consecuencias, puesto que el código ético del míster no tolera ciertos gestos. En cambio, Balotelli, tan polémico siempre hasta ahora, parece instalarse en el equipo.