Copo de Nieve salió por la puerta de toriles con mucho motor, la búsqueda de los engaños fue constante, codiciosa y emotiva, atributos que no pasaron inadvertidos para el rejoneador Andy Cartagena, quien a bordo de Cuco enceló al bravo burel y le colocó un rejón de castigo.

Montado en Gorrión, un lindo tordo rodado, toreó a la grupa por ambos flancos y por todo el redondel mientras el público le jaleaba entusiasmado, en Cupido toreó por la cara a manera de balancín: el caballo hacía desplantes al burel mientras el público aplaudía con agrado.

Fue tal la emotividad del burel, que Jorge López Zotoluco aprovechó el permiso de Andy para realizar un quite muy ajustado por caleserinas.

Y ya con Humano, un bello castaño morcillo y estrella de su cuadra, Cartagena puso banderillas y llevó al caballo caminando por el ruedo en dos patas hasta en tres ocasiones para poner fin a bordo de Brujita, una yegua alazana y única en su grupo de cabalgaduras, con la que colocó banderillas cortas, realizó el teléfono y un desplante en el que la potra se sienta con jinete encima en medio del ruedo.

La gran actuación del centauro español y las excelentes condiciones del bravo y emotivo ejemplar de la ganadería tlaxcalteca motivaron la aparición de los pañuelos blancos en los tendidos solicitando el indulto, y en un hecho inusual, el juez de plaza, Enrique Braun, ordenó tocar algo parecido a la devolución del burel y para colmo, sacó un pañuelo verde, cuando el reglamento establece que se pide tocar un bocinazo y mostrar un pañuelo blanco para anunciar el perdón de la vida al ejemplar.

Eso no importó a la gente, que solicitó al rejoneador y los ganaderos, José María Arturo Huerta y Jorge, su hijo, a dar la vuelta al ruedo una vez que el bravo ejemplar regresó a los toriles, con la salida en hombros junto a Arturo Macías en su novena puerta grande; un hecho histórico porque Copo de Nieve es el primer toro indultado por un rejoneador en la Plaza México.

En su primero, el torero a la jineta estuvo en el mismo tenor pero se mostró errático con el rejón de muerte y le aplaudieron mientras el toro, también de Reyes Huerta, recibió los honores del arrastre lento a sus despojos.

Arturo Macías no se quedó atrás, enfrentó un complicado e incierto burel al que dominó con una faena derechista, llena de madurez y mando, que coronó de buena estocada para su primer apéndice y ante el quinto de la tarde, lanceó variado y toreó por ambos lados en tandas que le fueron muy jaleadas para cerrar con luquesinas y una estocada entera, más un golpe de descabello para recibir su segunda oreja y salir por la puerta grande por novena ocasión en La México.

En tanto, Leo Valadez, quien ya había hecho su presentación en el inmueble de Insurgentes, tuvo una digna actuación ante toros sosos y huidizos para recibir breves palmas al término de sus respectivas actuaciones.