La novillada de triunfadores con caballos y última del serial en la plaza México, tuvo el contraste del gran resultado para José María Hermosillo y lo que muchos ven como un rotundo fracaso de Juan Padilla, quien impotente vio regresar vivo a los corrales al primer astado de su lote y donde Héctor Gutiérrez no tuvo opción.

José María corrió con la fortuna de enfrentar a ‘Pirata’, un bravo y noble burel de Las Huertas con el que tuvo un desempeño variado en el capote, lento y templado en su faena de muleta y coronado con un estoconazo de efectos fulminantes para cortar los dos apéndices del buen ejemplar al que no se entendió porque no le premiaron en el arrastre. En el primero de la tarde, el torero hidrocálido estuvo variado con el percal y voluntarioso con la franela, pero pinchó hasta tres veces antes de meter la estocada algo baja y le sonaron un aviso.

Por su parte, el regiomontano Juan Padilla, realizó faena intermitente a ‘Gelito’, un burel complicado al que el puntillero levantó en dos ocasiones y el juez de plaza no perdonó ni un segundo del tiempo reglamentario para ordenar los tres toques de clarín anunciando el regreso del astado a los corrales. En el quinto, un astado bravo, noble y con calidad, el chaval de Monterrey se mostró por debajo de las condiciones del excelente burel y fue silenciado al término de su labor.

En cuanto al aguascalentense Héctor Gutiérrez, quien hizo su presentación con picadores en el coso, no tuvo suerte a la hora de sortear y se llevó el lote menos potable; su primero, un novillo parado y que presentó complicaciones, le permitió hilvanar pases aislados y terminaron por aplaudirle una vez que lo mató; con el cierra plaza, un burel distraído y con tendencia al refugio de las tablas, pegó pases aislados por el lado derecho y abrevió para terminar con silencio a su quehacer.

Adame cierra en Guadalajara con Indulto

Luis David, tuvo una tarde triunfal en la cuarta y última corrida celebrada en la plaza El Nuevo Progreso de Guadalajara, festejo en el que bautizaron a los toros con nombres alusivos a Miguel Espinosa ‘Armillita Chico’, al que se le rindió un emotivo homenaje póstumo y donde, tras una faena cargada de entrega y clase, el menor de los Adame indultó al toro ‘Maestro’ de Villa Carmela, marcado con el número 93 y con 530 kilogramos, perdón de la vida que dividió opiniones en los aficionados y le valió la salida en hombros al hidrocálido. En el cierra plaza, realizó un buen trasteo que malogró con la espada y todo quedó en palmas a su labor.

Por su parte, el jerezano Ginés Marín, dio vuelta al ruedo tras pasaportar a ‘Gran Amigo’, luego de dejar constancia de su toreo de calidad y en el quinto de la tarde, el español no tuvo opciones y se retiró en silencio al término de su labor.

En cuanto al rejoneador navarro, Pablo Hermoso de Mendoza, tuvo pasajes de calidad ante los toros de Marrón que dieron poco juego y con los que obtuvo un balance de silencio y pitos al término de su labor.