El mundo de los toros es raro, inverosímil y muchas veces ingrato. Una de las más grandes promesas de la baraja taurina nacional, Alfredo Gutiérrez, quien prometía, hace poco más de 15 años, llegar a ser una gran figura del toreo, ha estrellado su ilusión frente a problemas de escritorio, poca actividad taurina y una constante búsqueda de oportunidades.

Aún está presente en los aficionados de viejo cuño la época de los 90, cuando Gutiérrez compartía los mejores carteles novilleriles con Julián López El Juli, Alberto Huerta y Fermín Spínola, novilleros en aquel entonces que tenían fuerte convocatoria y lograban entradas extraordinarias.

Lejos quedaron esos días felices en la vida del matador de toros capitalino, quien, pese a alcanzar en dos ocasiones la puerta grande del coso Monumental y tocar pelo en la corrida de Navidad del año pasado, no ha logrado mantener una regularidad en su carrera.

Sin Embargo, Alfredo no ceja en su empeño de lograr la cumbre taurina y lleva una intensa preparación de cara al compromiso de este domingo en la Plaza de toros México, donde alternará con el español Eduardo Gallo y el tlaxcalteca Angelino de Arriaga, para lidiar un encierro de Carranco en lo que será la décima corrida de la Temporada Grande 2012-2013.

Por su parte, el torero salmantino Eduardo Gallo llega de nueva cuenta a nuestro país con gran cartel, toda vez que se alzó como la revelación de la Feria de San Isidro en Las Ventas de Madrid y tras una fuerte campaña en Europa.

El año pasado, precisamente en la corrida de Navidad, el diestro español confirmó su alternativa de manos de Gutiérrez y luego de su arribo se metió de lleno al campo bravo mexicano en la ganadería de Maravillas donde ensaya la embestida, distancia y recorrido de la embestida del toro nacional.

El ganado anunciado de Rancho Seco tuvo problemas en el embarque y la llegada a la plaza, tres astados se inutilizaron y Sergio Hernández, consciente de la importancia de lidiar completa su corrida, tomó la decisión de regresar los toros aprobados y esperar a la segunda parte del serial.

La empresa, los apoderados de los toreros y autoridades acordaron que se lidiara un encierro potosino de Carranco, propiedad de Laura Herbert de Villasante, que ya fue reseñado, aprobado y dio un peso promedio de 519 kilogramos.