Cuando Andrés Guardado portó por primera ocasión el gafete de capitán de la Selección Mexicana, llevaba más de 20 partidos jugando como mediocentro con PSV Eindhoven.

En el pasado quedó el cabello largo y rizado de sus primeros juegos, tanto en Atlas como en Deportivo la Coruña, que le hicieron recibir el sobrenombre de Principito.

Aceptó el reto que le impuso Phillip Cocu, su entrenador en Holanda, de tomar más decisiones con el balón para beneficio de su equipo. Desde entonces, cada vez era menos común escuchar su mote, las largas carreras por los extremos y la habilidad para desbordar y eludir rivales.

“Me encuentro muy cómodo en una posición en la que nunca había jugado. Phillip ha hablado conmigo, qué mejor maestro que él, que fue un gran jugador en esa posición. He aprendido mucho y estoy contento con mi desempeño”, dijo Andrés cuando jugó en el centro del campo y justo antes de asumir el gafete de capitán de la Selección Mexicana como relevo de Rafael Márquez.

“Es una evolución de su juego, se volvió un jugador más cerebral y sus condiciones técnicas, aunado a la madurez y liderazgo que ha adquirido, lo han convertido en un jugador que maneja al equipo, marca los ritmos del juego, y no solamente en Selección, hace lo mismo en el Betis”, indica José Antonio Noriega, exfutbolista y ahora comentarista en ESPN.

Andrés Guardado y Héctor Moreno son los futbolistas mexicanos que más tiempo llevan jugando en ligas europeas, desde la temporada 2007-2008, cuando llegaron a Deportivo la Coruña y AZ Alkmaar, respectivamente. Aunque sus inicios en España fueron como extremo e incluso de lateral izquierdo, el mediocampista ha jugado los últimos cuatro años en la posición de mediocentro y ya acumula 132 partidos de los 354 encuentros desde que juega en Europa.

La lesión y operación a la que se sometió Andrés semanas antes del mundial de Rusia 2018, pone en peligro su presencia en la Copa del Mundo. La experiencia en ligas europeas, su transformación en las posiciones de la cancha y las nuevas responsabilidades que asume, lo hacen determinante para Juan Carlos Osorio.

“Es un jugador de gran clase que ayuda al equipo a tomar buenas decisiones y a llevar el juego hacia donde le conviene al equipo”, añade José Antonio Noriega.

El especialista de ESPN indica que Andrés asumió un rol de liderazgo cuando aceptó cambiar de posición en la cancha, a petición de Phillip Cocu. Pasó de ser un jugador habilidoso y rápido en movimiento, a un líder que distribuye el balón, piensa y actúa a una velocidad que ayuda a sus equipos a dominar al rival. También, cambió su jerarquía con los árbitros, los rivales y los mismos compañeros, como cuando le explicó a Jürgen Damm que no fue lo mejor festejar el gol que anotó ante Honduras con quitarse la playera de México, aventarla por la emoción y recibir una tarjeta amarilla.

Con las ausencias de Rafael Márquez por lesión, bajas de juego o por problemas personales, Andrés fue capitán de la Selección en 19 partidos del proceso mundialista para Rusia 2018.

Sin embargo, con el regreso del defensa, Guardado nuevamente mostró su madurez al cederle el brazalete y rol de líder a Márquez, por eso se sentó junto a él durante el abanderamiento de la Selección Mexicana ante el presidente de la República.

Sólo en cinco encuentros que jugó con la Selección, Andrés no fue capitán. También es el sexto jugador que más participación registró en el proceso de Juan Carlos Osorio, con un total de 1,776 minutos en 24 partidos.