El chico que por su estatura lo mandaban a los equipos más débiles cuando comenzó en las fuerzas básicas del SM Caen, y que fue rechazado de las academias de Rennes, Sochaux y Lorient, en la misma época que Francia llegaba a su segunda final de un Mundial, en Alemania 2006, cuando Kanté apenas tenía 15 años y comenzaba su formación como futbolista.

“Debe tener 15 pulmones, de lo contrario no puedo entender cómo puede correr tanto”, expresó Didier Deschamps para destacar la resistencia física de Kanté. Sus compañeros de selección le dijeron como broma que regresó corriendo después del partido de octavos de final ante Argentina.

N’Golo fue quien se encargó de desarmar el ataque de Bélgica, quien llegaba como la selección con más goles y el segundo que más disparos a gol acumulaba en el campeonato.

Hace cuatro años, Kanté se encontraba jugando en el SM Caen en la Segunda División de Francia. Su mayor logro consistía en haber jugado 42 partidos, anotar tres goles y dar una asistencia, aunque para un mediocampista con 1.68 metros de estatura y 23 años de edad, la proyección más optimista consistía en defender la categoría con su club para no tener que sufrir el descenso inmediato.

En términos futbolísticos, Kanté está en todas partes. Sólo hay un jugador en todo el Mundial que ha recuperado más balones que él, Luka Modric que suma 42 robos de balón, frente a los 40 que acumula N’Golo.

N’Golo Kanté persigue a Eden Hazard, lo presiona, casi le respira en la oreja, está al acecho del atacante belga, que cuando siente la presencia del mediocampista francés, afloja el cuerpo y se deja caer. Si quisiera, Kanté correría un maratón hasta quitarle el balón, así lo ha hecho a lo largo de seis partidos en Rusia 2018, y lo volvió hacer ante la Selección de Bélgica.

El mediocentro francés es lo que su entrenador en la selección califica como una barredora. Es el futbolista que más distancia recorre en los partidos, en promedio más de 10 kilómetros por juego, quita balones y busca siempre en su primer pase a Paul Pogba, persigue rivales y los nulifica, así han sufrido su agobio durante este mundial Lionel Messi, Luis Suárez, Hazard.

La Selección de Francia ganó 1-0 a Bélgica en la semifinales del Mundial de Rusia 2018, lo hizo gracias a un gol de Samuel Umtiti con un remate de cabeza al minuto 51, y en un partido donde la versión más sólida de los franceses brilló gracias a la calidad de Kanté.

Cuando Francia llegó por primera ocasión a una final de Copa del Mundo, Kanté tenía siete años y junto a su familia recogía basura en Suresnes, uno de los marginales suburbios parisinos. En 1998, un calvo de andar elegante redefinió la historia de Francia en el futbol, Zinedine Zidane y Didier Deschamps obtenían el título mundial para su país a 12 kilómetros de distancia del hogar de N’Golo, en el estadio de Saint Denis.

Hazard quien es su compañero de club en Chelsea las últimas dos temporadas, lo enfrentó en las semifinales con la ventaja de conocer la resistencia del francés, la habilidad para quitar la pelota y desarmar los ataques rivales. Eden fue evasivo en un par de oportunidades, pero quien más sufrió el agobio de Kanté fue Kevin de Bruyne, el futbolista más disperso en el duelo entre franceses y belgas.

“Es el mejor jugador del mundo en su posición. Cuando se encuentra en su mejor momento, tienes 95% de posibilidades de ganar el juego”, dijo Eden cuando conoció que enfrentaría a su compañero de equipo.

La estrategia de Didier Deschamps para enfrentar al mejor ataque de Rusia 2018 fue aprovechar las habilidades de Kylian Mbappé en la ofensiva; la resistencia y robos de balón de Kanté y la estabilidad de juego una vez que lograron marcar el primer gol del partido.

Fue mediante un remate de cabeza de Samuel Umtiti, después de un tiro de esquina, que Francia revirtió los momentos de presión que sufrió de los delanteros de Bélgica en los primeros minutos del juego. El gol le pasó la presión al equipo de Roberto Martínez, que hasta entonces hacía trabajar de más a Kanté, con la versión más defensiva de los franceses y que pudo aguantar gracias a la capacidad de destruir el juego del rival de N’Golo.

Hace apenas dos años Kanté debutaba en la selección mayor de Francia, fue una apuesta de Didier Deschamps en busca de iniciar una renovación en la posición. En la Eurocopa del 2016 apenas jugó dos partidos completos y en otros dos entró de cambio. Presenció desde la banca la derrota de su selección en la final de París ante Portugal, un trauma que buscarán revertir dos años después en el estadio de Luzhniki.

También tuvo que resistir toda una temporada con Leicester, en donde en cada jornada esperaban ese club se derrumbara y terminara el cuento de hadas del equipo modesto entre ricos.

“Espero que todos seamos felices después de la final. Esto es lo que queríamos y sólo después de la final podremos ser felices”, dijo Kanté después de que Francia venció 1-0 a Bélgica en la semifinal de Rusia 2018. Ahora, sólo le queda a Kanté y sus compañeros un partido para igualar lo que hicieron Zidane y Deschamps cuando ellos eran unos niños.