El diestro tlaxcalteca Sergio Flores aprovechó las condiciones que tuvo el bravo toro Ganaderito de Xajay, sexto astado de la tarde que resultó codicioso y mostró condiciones para el lucimiento. Situación para que el joven matador recibiera con lances a la verónica y realizara un vistoso quite que le aplaudieron con fuerza y para que sus banderilleros Gustavo Campos y Fernando García hijo saludaran en el tercio luego de colocar los avivadores.

Ya en la faena de muleta, Sergio inició por ambos lados con cambiados de mano por la cara de su enemigo, tandas por el lado derecho donde predominó el temple y recorrido y cuando el toro empezó a sentirse dominado, parándose, espiando y regateando las embestidas, Flores aguantó, se quedó más quieto que un poste y obligó al ejemplar queretano a seguir el engaño para conseguir pases de mando, poder y valor, mismos que coronó con una serie de manoletinas, un pinchazo y un estoconazo hasta la empuñadura que le valió el apéndice conseguido.

En su primero, tercero de la tarde, el tlaxcalteca tuvo grandes momentos por el lado derecho pero la estocada tendida no tuvo los efectos deseados y utilizó el descabello para ser ovacionado en el tercio una vez que terminó su actuación.

Abrió plaza el español Diego Urdiales quien dejó constancia de gran conocimiento que atesora en la lidia de reses bravas. Al primero de su lote le hilvanó una faena derechista de pases templados y con mando que terminó de estocada tendida por lo que no alcanzó el triunfo deseado aunque lo llamaron a saludar en el tercio.

El cuarto de la tarde, un toro áspero e incierto que no se prestó para el lucimiento, lo obligó a abreviar y se retiró en silencio. Como primer espada y director de lidia, el diestro ibérico lidió y mató al quinto del festejo en lugar de Octavio García, quien sufrió un percance mientras lidiaba al segundo de la tarde; a este burel, áspero y con malas ideas, Urdiales le sacó algunos pases aislados por el lado derecho pero mató deficiente y se retiró en silencio al término de su actuación.

En cuanto a Octavio García, el Payo, lanceó bien y variado al segundo del festejo para luego brindar la muerte al doctor Rafael Vázquez Bayod y su equipo médico, quienes lo atendieron de la reciente cornada que sufriera en la inauguración pero, ya en su quehacer taurino, en un descuido fue prendido por el costado derecho y al parecer resultó herido, lo llevaron a la enfermería y tras unos minutos regresó a terminar con la vida de su enemigo para regresar a la misma y ya no salir a lidiar al segundo de su lote al que despachó Diego Urdiales.