Un estupendo trabajo de pitcheo y una sólida ofensiva fueron suficientes para que Estados Unidos terminara con el invicto de Puerto Rico y de paso se proclamara, por fin, campeón del Clásico Mundial. Cuando menos expectativa se tenía, es cuando la novena de las barras y las estrellas consiguió la gloria tras superar en un partido muy sólido por 8-0 a Puerto Rico, que perdió su segunda final consecutiva; hace cuatro años cayó ante República Dominicana.

Stroman, Dyson, Neshek y Robertson se combinaron en la lomita para trabajar de manera espectacular a los bateadores de Puerto Rico que habían sido letales en los partidos anteriores donde ganaron todos sus encuentros. EU llegaba a disputar el título con una foja de 5-2.

La ofensivo de Estados Unidos fue letal cuando tenía que serlo, un par de carreras en la tercera y quinta entrada, además de tres más en el séptimo rollo y una en la octava encaminaron la victoria.

Por su parte, los caribeños, de al menos 28 turnos al bat, apenas si consiguieron tres hits, imposible para soñar con un campeonato.

El Clásico Mundial de Beisbol logró en su edición del 2017 una cifra histórica de asistencia, con una cantidad de 1 millón 86,720 aficionados en los parques.