El límite en los playoffs para Utah Jazz fueron las semifinales de la conferencia Oeste. En el 2017, no lograron superar a Golden State y en el 2018 los dejó fuera Houston.

La exigencia del coach Quin Snyder para sus pupilos no ha cambiado mucho. Raul Neto, base de Utah, dice: “Él siempre pide que juguemos en colectivo, de pasar el balón, de tener una buena defensa, de jugar duro, en equipo, hemos tenido buenos jugadores, pero nunca hemos tenido uno que anote 30 puntos todos los días, como LeBron James, Stephen Curry o Kevin Durant, no hemos tenido un jugador de éstos y siempre hemos llegado bien”.

Para la presente temporada, perdieron a Gordon Hayward, que se fue a Boston, pero contaron Ricky Rubio y el novato Donovan Mitchell —fue el que más puntos promedió en la fase regular 20.5 unidades por duelo.

Fue el contrato que firmó la NBA por derechos de televisión lo que permitió que para la temporada 2016-2017 aumentara el tope salarial 34%, aunque la liga propuso que el incremento fuera escalonado, el sindicato de jugadores se opuso y esto hizo que algunas organizaciones realizaran una serie de movimientos.

Al respecto, el base de Utah indica: “Está dentro de cada uno nosotros como jugadores entrenar, hacer de todo para ganar a estos equipos, lo que ha hecho Golden State de unir tanto talento, es difícil combatir eso, pero al final nos motiva a entrenar, a ser mejores para ganar”.

—La forma de juego ha ido cambiado poco a poco, ¿a qué desafíos se enfrentan los jugadores?

Tenemos que adaptarnos, muchos tiros de tres, cada vez lo que menos tiran se quedan atrás y yo siempre intento motivarme con estas cosas para entrenar, mejorar mi tiro. Pero hay equipos que juegan todavía con el pívot, que juegan muchos bloqueos, que intentan llegar a la pintura a hacer tiros fáciles. La tecnología nos ayuda a tantas cosas que cada año se mejora y éste es el futuro del baloncesto y la gente tiene que adaptarse.

—¿Qué estilo de juego te gusta más?

Yo soy un base pequeño y me gusta esto de tirar triples y de siempre encontrar un tiro bueno, pero claro, yo no soy de hacer bandeja, de hacer mates, yo soy de hacer tiros, de penetrar y salir fuera.

—¿Qué importa más en la NBA: lo físico o lo mental?

Es una combinación de los dos. La parte física porque son muchos partidos y la parte mental porque te enfrentas a jugadores diferentes cada año, un día juegas con uno que tira más, otro que tira menos, pero que penetra más, otro que defiende.

Nosotros no tenemos psicólogo, al final somos profesionales, tenemos que buscar motivación en donde sea, entrenamos mucho, hacemos muchos videos, son más los entrenadores los que nos ayudan o entre nosotros los jugadores también nos ayudamos.

—¿Cómo logras mantenerte motivado?

El hecho de querer ser el mejor jugador que pueda ser, mi papá fue jugador y yo quiero tratar de llegar lo más lejos para realizar un sueño suyo también, tengo mis hermanos que siempre me apoyan y yo creo que es una mezcla de ser un jugador cada vez mejor y tener a mi familia detrás de mí que siempre me ayuda.

—¿Cómo ser paciente ante las lesiones?

Es difícil. No soy un jugador que está seguro en el equipo, en estos tres años, en el primer año sí he jugado más, pero el segundo y el tercer año hay veces que no jugaba, yo me he ganado mis minutos y siempre que pasaba una lesión me molestaba mucho, pero al final hay que tener paciencia, seguir trabajando.

—¿De qué forma ayudó en tu desarrollo como jugador la estancia en España?

Es un baloncesto dinámico, de táctica, de muchas jugadas, de cosas que en Brasil hasta el momento no había aprendido y he agregado mucho a mi juego, yo tenía mucho del juego de uno contra uno, de meter canastas (...) Yo no entendía igual el juego como cuando me fui a España.