No importó la mala suerte con su lote, era la fiesta de su despedida y Juan José Padilla estuvo insistente con las verónicas, poderoso en los pases por el lado derecho, molinetes y desplantes ante un toro, de nombre Guitarrista, marcado con el número 104 y 512 kilogramos de peso, pero que se quedó parado y no se prestó para que se luciera en la séptima corrida de la Plaza México y que marcó el fin de su carrera.

Eso no fue impedimento para que el diestro jerezano lidiara al son de “Las golondrinas” y se despidiera de manera emotiva, matara de una estocada entera y ligeramente caída para recibir una oreja y cerrara su valiente trayectoria. En su primero, un ejemplar que fue parado, áspero y peligroso, el Pirata de los ruedos estuvo voluntarioso para escuchar palmas tras un aviso.

Por su parte, el jalisciense Arturo Saldívar tuvo un par de faenas de altos vuelos, en su primero, que tuvo calidad y recorrido, sobresalió el toreo por ambos lados, la ranchera, molinetes y una tanda de manoletinas que por poco le cuesta una cornada y de la que, una vez recuperado, volvió para despachar de certera estocada y conseguir un apéndice con petición de dos.

Ante el segundo de su lote, también con recorrido y bravura, estuvo en el mismo tenor y puso de pie al público en sus asientos. Sin embargo, la estocada no hizo doblar prontamente a su enemigo y lo pasaportó al segundo golpe de descabello para saludar con fuerza en el tercio.

En cuanto a Fermín Espinoza Armillita IV, no terminó por acomodarse con su primer toro, al que no le encontró la distancia y dividió las opiniones, mientras que con el cierra plaza, que primero se inhabilitó y salió un primer reserva de Xajay que no tuvo opciones, lo intentó sin éxito y fue silenciada su labor.

Al término del paseíllo se develó un busto de Miguel Espinosa Armillita, llamaron a saludar en el tercio a Juan José Padilla, la Porra Libre le otorgó un reconocimiento a su trayectoria y terminando su actuación el público le cantó el “Cielito lindo” como homenaje a su valor.