Lectura 5:00 min
El trono de Messi no está a debate
¿Por qué Messi sigue siendo el mejor del mundo?... por lo que hizo ayer en el Bernabeu, tres goles y una asistencia. Nadie como él es tan determinante.

Esta versión del FC Barcelona sigue envejeciendo, se hace más predecible, menos intensa y quizá no tan pasional como hace un par de años, pero continúa haciendo lo mismo - y algunas cosas mucho mejor- y eso le basta para marcar diferencias. La base de la escuela de Johan Cruyff, perfeccionada por Pep Guardiola, es todavía redituable para la era de Gerardo Martino. La mayor novedad es que los chicos siguen puliendo con el paso del tiempo sus pases, cada vez más precisos y exactos.
El futbol es básico. Pero Barcelona siempre lo hace ver hermoso, sencillo y complicado. Ayer, enfrente tuvieron al mejor Real Madrid de los últimos cinco años, pero no bastó para los blancos. Es verdad, este equipo culé parece menos exquisito, pero sigue demostrando que cuando se cita en cenas de gala nadie es mejor que ellos. Ayer fue 4-3.
Y una vez más Messi es tan determinante que se agradece en todo el mundo que exista la televisión satelital. Es verdad que no ha sido su mejor temporada en muchos años. Lesiones, bajas de juego, pero en el momento más necesario él se hace más indispensable. Ayer asistió y definió, como nos tiene acostumbrados a todos y siempre se planta como el superhéroe que todos necesitamos ver para creer que todo es posible.
El Barcelona más tímido de los últimos cinco años llegaba ayer el Bernabeu como una víctima segura. Y con el paso de los minutos parecía que los pronósticos de los millones de especialistas que daban favorito al Madrid eran verdad.
Llegó el minuto 65 y con ello parte del arte blaugrana. Messi, rodeado por cuatro rivales, siempre con la calma que le da tener tan pegado al balón al pie, dejó salir de éste un servicio a un sitio donde no había nadie, pero que segundos más tarde llegaría Neymar y instantes después Sergio Ramos, quien le cometió una falta dentro del área que terminaría por convertir Lionel y ahí todo cambió.
La mejor noticia para el Real Madrid se traduce también en un activo que tendrá que explotar más adelante: valentía encausada. Dejaron de ser ese grupo paramilitar que había creado Mourinho para ahora ser un ejército con dignidad y de ataque leal. Fue valiente para, pese al 3-3 y con un hombre menos, insistir en ganar el partido. Al final las piernas tienen sus límites aunque Cristiano Ronaldo o Garenth Bale parezcan más velocistas que futbolistas. Se fundió Real y ahí terminó todo.
Esta mañana en Cataluña se han despertado con la noticia de que los culés siguen terceros, pero ya a un punto de Real y Atlético. Han reavivado la Liga y la han puesto más intensa que nunca.
Es verdad que en Barcelona envejece su generación más gloriosa. Se ha hecho menos espectacular y con partidos como ante Real Sociedad o Valladolid se hace ver tan comunes como cualquiera, pero todavía tiene arrestos de ser un equipo competitivo y distinto a los demás.
Messi se ha distinguido como el mejor en una temporada en donde todas las estrellas del club se han visto opacadas por muchos lapsos de una normalidad que pensábamos que no tenían. Incluso el argentino ha pasado por esos estragos en la temporada. Pero su aparición en momentos determinantes algo que le cuesta mucho a su máximo oponente, Cristiano Ronaldo- le distancia sobre cualquier otro jugador en el planeta. Que quede claro: el trono de Messi no está a debate. Es de él y de nadie más.
Lio aquí y Lio allá. El chico tímido que odia pararse para dar una declaración de prensa y cada vez que puede evita a la gente -no por arrogante sino por pena- condujo al Barcelona a sentirse más vivo. Primero con todo el tiempo sirvió en el único hueco donde podía ir el balón para que Iniesta marcara el primero; para el segundo del equipo, él apareció en el área y ante un bosque de pierdas pasó el balón por el único camino que podía recorrer para ser gol; para el tercero el servicio a la nada para que a Neymar le cometieran un penal que el argentino convertiría; y una falta a seis minutos del final dentro del área volvió a aparecer el nacido en Rosario para decretar el penal.
La mejor noticia para el Madrid es la valentía con la que compitieron, con dignidad hasta donde las piernas les alcanzaron. Lo mejor para el Barcelona -además del triunfo- es probablemente la reunión después del triunfo: a un costado del campo, todos abrazados y agitando con fuerza brazos y puños. Si este Barsa -que envejece porque así es la naturaleza- vuelve a mirar todo con la pasión de hace un par de años, no habrá nada qué hacer para nadie. Probablemente nos regalen su última bocanada de gloria, pero seguro que habrá que abrocharnos los cinturones. Será un viaje maravilloso, como ya nos tienen acostumbrados.
PD. Madridistas, la era del FC Barcelona no ha terminado.