Guadalajara, Jalisco. El futbol es un deporte que da revanchas. Aunque en ocasiones parecen muy lejanas, el balompié es un deporte que tarde o temprano presenta la oportunidad de convertirse en un hombre importante en la obtención de conquistas. Esto es lo que Rodolfo Cota continúa saboreando. El arquero de Chivas fue pieza fundamental para que el Rebaño llegara hasta los penales y ahí definiera el título.

Tras caer 2-1 en el duelo de vuelta (3-3 global), el canterano de Pachuca mantuvo en competencia a sus compañeros y más tarde mostró una serenidad que logró inquietar a los cobradores de Toronto, club que cayó 4-2 desde los 11 pasos.

La seguridad de Cota se dio desde el momento del calentamiento. El guardameta saltó a la cancha a las 19:52 horas con total concentración. Enfundado en unos pants grises, el jugador del conjunto tapatío agradeció el reconocimiento de su afición, que quizá presagiaba una noche importante para el hombre que actúa bajo los tres palos.

Con la misma calma y serenidad, Rodolfo se fue al vestuario para prepararse para volver al inicio del compromiso. Con respiración profunda y constante, quizá Rodolfo recordó lo complicada que fue su carrera hasta antes de llegar a Chivas a préstamo.

Antes, el portero siempre estuvo bajo la sombra de Miguel Calero y después del Conejo Pérez, situación que lo llevó a buscar minutos con la casaca del Puebla en la temporada 2014-15.

Y si nos vamos a los primeros pasos de su trayectoria, cuando era un juvenil, a Rodolfo también le tocó estar detrás de uno de sus mejores amigos: Alfonso Blanco, arquero de Pachuca que en el Mundial Sub-20 de 2007 dejó a Cota en la banca.

Hoy el destino los tiene en papeles invertidos, con el jugador de Chivas como un pilar del Guadalajara.

Con 30 años y 193 partidos de Liga disputados, el guardameta rojiblanco llenó de seguridad a su equipo que mantuvo la hegemonía de los clubes mexicanos en el certamen de la Confederación, que han dominado de manera ininterrumpida desde 2006.

Primero, cuando a los nueve minutos supo jugar su área y le achicó el ángulo a Jozy Altidore cuando estaba solo frente al marco. Después, cuando Toronto le había dado la vuelta al marcador con los tantos de Altidore y Sebastian Giovinco, luego de la anotación de Orbelín Pineda, Cota supo mantener a sus compañeros en la final tras atajar un disparo de Jonathan Osorio.

Ya con el juego concluido con el 3-3 global, Rodolfo se mantuvo en silencio, como si estuviera ajeno al team back que realizó Almeyda para elegir a sus cobradores en la serie de penales. Apenas quedaron anotados en una lista, Cota comenzó a caminar con la mirada fija en la portería en la que más tarde pudo levantar los brazos, mientras su capitán, Jair Pereira, le agitaba la cabeza.

Una vez en la serie que definió a Chivas como campeón de Concacaf, el arquero, que al final recibió el guante de oro que lo reconoció como el mejor portero del torneo, tuvo la personalidad para ir y pararse de frente a hombres como Sebastian Giovinco y Michael Bradley, a quienes trató de distraer, obteniendo frutos en el disparo de Bradley, capitán de Toronto y de la Selección de Estados Unidos, quien erró su cobro, como antes lo había hecho Jonathan Osorio, situación que combinada con las cuatro atinadas ejecuciones de Rebaño le daba el título al Guadalajara.

Apenas la pelota salió fuera de su marco, Cota salió corriendo hacia la media cancha, señalando hacia la tribuna, quizá festejando con sus familiares, para luego ser abrazado por Miguel Jiménez, arquero suplente y su cómplice en la aventura llamada Chivas.

El futbol le tiene destinadas noches mágicas a sus protagonistas, y fue aprovechada por Rodolfo.