Lizbeth Ovalle recorrió casi toda la cancha para celebrar el gol que anotó y que le dio el triunfo a Tigres 2-1 sobre Rayadas en la final de la Liga MX Femenil.

La delantera hizo un gran disparo con la pierna derecha, luego de recibir un pase elevado que controló y dejó inmóvil a Claudia Lozoya, la portera de Monterrey. ¡Gol! Ovalle pegó una carrera hacia la tribuna lateral del estadio y sólo una valla de metal le impidió que no se arrojara a los brazos de su familia, que observaban a la chica de 19 años convertirse en campeona por segunda ocasión.

El equipo femenil de Tigres consiguió su segundo título de la Liga MX femenil al imponerse en el marcador global 3-2 ante Rayadas. De cuatro ediciones de la competencia, la mitad ha sido para el proyecto deportivo del equipo de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en gran medida porque no escatimaron en esfuerzos para conseguir y tener al mejor talento disponible y entre las que se incluye a Lizbeth Ovalle, la gran figura del partido.

Todo comenzó como dictan las historias de las heroínas mexicanas, relegadas de un deporte que era exclusivo del género masculino y que por tal motivo los primeros compañeros de Lizbeth en Aguascalientes fueron niños, a los ocho años de edad.

El sitio oficial de FIFA le dedicó un texto cuando Lizbeth obtuvo el premio al mejor gol del mundial femenil sub-20 de Francia 2018, y explicaba que el reto que le lanzó su hermano, que no podía jugar al futbol, fue la motivación para iniciarse en el deporte.

Tigres no sólo tiene a Lizbeth, también están Katy Martínez, Blanca Solís, Nancy Antonio y Belen Cruz, la gran aliada de Ovalle en la cancha.

En el estadio BBVA de Monterrey, en el partido de vuelta de la final del Clausura 2019, Lizbeth Ovalle dio un pase para el gol de Blanca Solís; minutos después la delantera de 19 años marcó uno de los mejores goles del torneo y que significaron la segunda final que pierde Rayadas en su casa.

El gol de Alicia Cervantes a los 67 minutos aumentó la presión y tensión del partido que dejaba la posibilidad de llevar el partido a los penales. Al final, las emociones se desbordaron, lágrimas de las jugadoras de Monterrey por la frustración y la felicidad de Tigres también se cubrió con el llanto de la felicidad, resultado de su segundo título de campeonas.