Toluca. Antonio Mohamed mandó a la cancha a Joshua Abrego al minuto 65 y, con su mano estirada, le indicó a Edgar Castillo que debía adelantarse en el terreno de juego. Tras ese movimiento, la estrategia se consumó con un intercambio de miradas entre el entrenador argentino y Fernando Arce, quienes entendieron que la apuesta ofensiva de Enrique Meza al sacar de la cancha a Edgar Dueñas e ingresar a Juan Carlos Cacho era la puerta hacia el campeonato.

Y, apenas cinco minutos después, Mohamed ya luchaba por contener las lágrimas porque sus jugadores le comieron el mandado a Wilson Thiago, mediocampista habilitado como central que nada pudo hacer para evitar los ingresos de por velocidad de Fidel Martínez y Duvier Riascos, elementos que comandaron a Xolos a la victoria 2-0 (4-1 global), al primer título en la historia del conjunto fronterizo.

Justo por esa banda izquierda en la que se asociaron Ábrego, Castillo y Martínez se gestaron las sonrisas de Mohamed, de toda la afición de Tijuana que debe seguir de fiesta. Primero, Fidel fue derribado a unos metros del área, situación que permitió que Fernando Arce se frotara las manos y saboreara la posibilidad de abrir el marcador.

El mediocampista impactó la pelota, estremeció el poste y, en el rebote, apareció Richard Ruiz para fusilar a Talavera, desatar las emociones de su entrenador y aniquilar a Enrique Meza, quien con la mirada clavada en el césped comenzaba a asimilar su primera final perdida al frente de Toluca, su error al sacar a una de las piezas fundamentales de su defensa.

Si esa acción había puesto al Turco con las emociones a flor de piel y al Ojitos, prácticamente, resignado a fracasar en el intento de llegar a su quinto título como entrenador, un minuto después los visitantes le reiteraron al estratega escarlata que anoche no estuvo fino a la hora de mover sus piezas.

Y es que Fidel Martínez tomó una pelota en media cancha, levantó la cara y cedió el balón a Duvier Riascos, delantero que a toda velocidad ingresó al área, se quitó a Talavera, mandó el balón a las redes, aseguró la copa para Tijuana y enloqueció a su entrenador, quien intentaba guardar la cordura pero no podía contener las sonrisas, mientras Fernando Arce, el mismo que hace dos años fue villano en esta misma cancha al errar un penal que hizo fracasar a Santos, se colgaba en el cuello de uno de sus compañeros.

Apenas chocó la pelota en las redes, Mohamed comenzó a jalar aire con frecuencia, a mirar hacia el cielo, quizás anhelando estar con su hijo, mientras que Meza apenas atinó a entrelazar las manos a la altura de la cintura, con un gesto de pocos amigos, sabedor de que la magia que tenía con Toluca quedó en el pasado, mientras que el glorioso presente es de Xolos.

Mohamed, un DT coherente ?y con la inspiración en el cielo

La serenidad que mostró en el área técnica fue la misma que evidenció su equipo en la cancha, como si se tratara de un partido más, como lo hicieron durante el Apertura 2012. Antonio Mohamed pareció presentir lo que el destino le tenía preparado: su primer título como técnico en México, la confirmación de lo que hizo en Argentina, Liga en la que consiguió un ascenso con Huracán y una Sudamericana con Independiente.

Mohamed se mantuvo ecuánime, como en toda la campaña, quizás por algún augurio de éxito tras la mínima ventaja conseguida en Tijuana y por la dosis de buena vibra que desde algún lugar su hijo fallecido le envió Faryd.

Antonio recibió un premio a su trabajo, a la congruencia. Y es que así como en todo el torneo mantuvo la calma pese a los constantes éxitos y lo hizo en los únicos dos tropiezos que tuvo –ambos contra León- en el momento más difícil de la campaña para Xolos, también en el duelo definitivo le fue fiel a la estrategia que lo ha catapultado en nuestro balompié, siempre acompañada de intensidad, compromiso y trabajo en equipo.

El entrenador argentino mandó a la cancha un 4-3-3 con el que jamás renunció al ataque mediante la velocidad de sus tres delanteros, y también en el que los 11 futbolistas mostraron el mismo compromiso de todo el semestre de defender, trabajar en bloques, agruparse y hacerle la vida imposible a Toluca que jamás pudo superar la defensa comandada por el capitán Javier Gandolfi.

La corona que El Turco le dio a Tijuana en apenas tres torneos en la Primera División no fue más que la confirmación de sus números, esos que hablan de apenas dos derrotas en el último semestre y 18 en 77 compromisos dirigidos en México, con saldo de 31 victorias y 28 igualadas, números que le dan una productividad de 52% en México y 67% en la campaña que anoche llegó a su fin.

Fidel Martínez brilló en el momento justo

Fidel Martínez tuvo un ascenso meteórico con Xolos. Al igual que el club que apenas con tres torneos en Primera División se consagró campeón, el talento y desequilibrio del llamado Neymar ecuatoriano fueron claves para darle a Tijuana el cetro del balompié mexicano al ser artífice en tres de los cuatro goles que marcaron el equipo fronterizo en la final ante Toluca. El mejor rendimiento del mediocampista llegó en el momento más importante, justo cuando tuvo su primer partido completo en México.

Al tiempo que tomaba rumbo a la portería de Alfredo Talavera, labraba su destino y el de su equipo, la velocidad con la que desbordó la banda izquierda definió la final ante Toluca, al asistir a Duvier Riascos, Fidel Martínez confirmaba su talento y sentenciaba el título.

La historia de Martínez está marcada de altibajos. Promesa en su país al ganar la medalla de oro de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007 con la Selección Sub-20 de Ecuador, con 22 años llegó a México para este torneo y sólo participó en siete de los 17 juegos del torneo regular. Pero la Liguilla cambió la historia.

Con 628 minutos totales en su primer torneo en nuestro país, no anotó en la fase regular de la competencia, su primer gol con Xolos lo hizo en la semifinal de vuelta, ante León, y abrió el camino para llevar a la final a Tijuana.

Tras ser anunciado como la nueva promesa de su país, las expectativas al llegar a Xolos se fueron perdiendo con el transcurso de las jornadas, de cambio recurrente pasó a la banca y a quedarse sin minutos de juego.

La velocidad y su descaro para eludir rivales fueron claves, Antonio Mohamed exprimió al máximo sus capacidades en la Liguilla, los contragolpes del ecuatoriano forjaron el andar de Tijuana. Su gol en la ida abrió el marcador en la final, en la vuelta, dio la asistencia para sellar el triunfo de su equipo e incrustarse en la historia de Xolos.

El futuro de Fidel Martínez exige constancia, ya habiendo disfrutado tres veces la gloria de ser campeón, Selección Sub-20, Deportivo Quito y ahora Xolos, el futbolista tendrá que confirmar cada jornada el talento para ser señalado como una promesa.

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