Declan Hill ha dedicado más de 20 años a investigar sobre el arreglo y amaño de partidos en el futbol internacional. Sus investigaciones a lo largo de los años lo han llevado a testificar en el Consejo de Europa, el Parlamento Europeo de Bruselas, el Parlamento del Reino Unido y el Comité Olímpico Internacional.

Su especialidad no es el futbol, más bien es el crimen organizado.

Actualmente ¿qué momento se vive del problema de amaño de partidos?

El amaño de partidos, al igual que el dopaje, se ha institucionalizado. Los organismos dicen que se están haciendo responsables del problema, pero lo que vemos es que las soluciones no son muy serias. Se ha sistematizado no sólo en los grandes organismos, sino en muchas ligas del mundo.

¿Entonces a la FIFA y a las federaciones les hace falta tener más mano dura?

Depende mucho de la Liga de la que se trate. Si las cosas continúan como hasta ahora, tendremos serios problemas en los torneos internacionales, como la Copa del Mundo.

Han existido muchos intentos de amaños de partidos en los últimos 20 años en torneos internacionales. Sabemos que los apostadores han tentado a cientos de jugadores, entrenadores, oficiales y árbitros.

También podemos decir que en los Mundiales de 1994, 1998, 2002, 2006, 2010, 2014, los apostadores no tuvieron la gran oportunidad de intervenir como sí la tienen en Rusia.

Sabemos que los amañadores de partidos estarán ahí y no sabemos si la FIFA podrá responder correctamente para parar este tema. En la Copa del Mundo hay 64 partidos y todos esos encuentros representan 3,000 millones de dólares en apuestas por encuentro.

¿Qué tan grave es el problema en América Latina?

Es un gran problema. Podemos ver el grado de corrupción que existe con el juicio que tienen varios exdirectivos de FIFA y Conmebol que están bajo la investigación del FBI. Es algo que se presenta en todos los sitios, pero sobre todo donde no hay dinero.

¿Cómo se puede evitar el problema de los amaños de partidos o arreglos en un Mundial?

El problema real en la Copa del Mundo es que algunos equipos no pagan a sus jugadores. La FIFA da 9 millones de dólares para cada asociación nacional que participa y muchas de esas federaciones les pagan a sus jugadores, hacen un acuerdo y ellos reciben dinero por jugar el Mundial. Sin embargo muchas veces el pago no llega a los jugadores, se queda en las dirigencias. En el 2006 (en el Mundial de Alemania) Togo no quería jugar y pensaba salirse del torneo porque no les pagaron los premios y FIFA mandó a representantes para parar la huelga .

No estoy diciendo que Togo arreglara los partidos, estoy diciendo que las dirigencias se quedaron con el dinero.

En el 2010 pasó lo mismo con Nigeria, que envió a 157 oficiales a Sudáfrica, cuando México o Brasil mandan 50. Y a los jugadores los hospedaron en hoteles de tres estrellas y los directivos en hoteles de cinco estrellas.

En 2014 (...) pasó lo mismo con Ghana (...) si no nos pagan, no jugamos. El presidente de Ghana voló con nuestro dinero. En Camerún pasa muchas veces.

Lo que tiene que hacer la FIFA es hacer un contrato con las 32 naciones y decir tú debes pagar a tus jugadores. Si hay pago a los jugadores créeme que el chance de que se puedan amañar partidos del Mundial es de cero.

¿Cuál es el futuro del problema, qué podemos esperar?

Es una pesadilla. Una organización como Conmebol y Concacaf que los dirigentes de FBI dicen que son unos criminales, no hay limpieza. Olvídate de las ligas pequeñas, si la FIFA no es capaz de garantizar la seguridad de arreglo de partidos en un torneo como el Mundial, a dónde vamos.

ivan.perez@eleconomista.mx