Londres. En un abrazo se fundieron jugadores cuerpo técnico y los aficionados en las tribunas. Las lágrimas en el rostro de Luis Fernando Tena, fueron suficientes para reflejar el sentimiento que embarga a los mexicanos que se quedaron con el oro olímpico en Londres 2012, el primero en 116 años de historia olímpica, al derrotar por 2-1 a Brasil, que sigue sin ganar el metal dorado en esta justa.

No era para menos, mientras en el suelo, los brasileños lloraban su derrota, que pudo haber sido otra historia si acaso hubiesen salido menos confiados a la cancha de Wembley. Pero tenía que ser así, que México, Oribe Peralta y Jesús Corona, brillaran como nunca lo había hecho en una justa veraniega.

Apenas 30 segundos bastaron. El medio minuto más importante de 116 años de historia olímpica, en donde México no había logrado una medalla. Fue en ese tiempo, el que le bastó a Oribe Peralta para darle la seguridad a tricolor de conseguir el primer metal dorado en Juegos Olímpicos. Ya lo tiene y es de oro.

No hubo dudas de que los mexicanos tenían todo para ganarle a Brasil. Fue de Oribe Peralta la hazaña, del equipo completo en general, pero del delantero de Santos en particular quien fue preciso en el momento que requería serlo.

Fue una de esas jugadas que mezclan la suerte y el talento. Eran apenas los primeros toques del encuentro y el balón se encontraba en el área brasileña cuando un defensa carioca se descuidó y, atento, Javier Aquino robó el balón apenas punteando el esférico a Oribe Peralta quien no se tentó el corazón y definió como sólo podía hacerlo quien quisiera llevarse el campeonato: un zapatazo con potencia, dirigido, que entró raso, en ese espacio a la orilla de la portería que el portero no alcanzó.

Y un gritó estremeció el estadio, mientras el equipo entero corría hacia Giovani dos Santos, lesionado en la banca, y todos con el antebrazo en la frente, festejando como lo habría hecho él de haber estado en la cancha. Era el 1-0

En adelante Brasil vivió un encuentro trabado, y aunque tuvieron un par de llegadas no fueron contundentes. Apenas pusieron a trabajar a Jesús Corona quien se vistió de héroe al tener un par de atajadas, una de ellas en un disparo de media distancia de Hulk.

Para el segundo tiempo, la verdeamarhela entró con una actitud de más ataque pero sin definir. Neymar y Hulk, fueron de los hombres más peligrosos. Apenas a tres minutos de iniciado el encuentro Neymar metió un susto al disparar de media distancia, pero el balón salió muy por encima de la portería, misma acción que repitió al 59 al volar el esférico de nuevo.

En tanto México siguió atacando, a través de Marco Fabián quien en un par de ocasiones intento con cabezazos, acrecentar la ventaja. Pero sería otra vez Oribe Peralta, al 75, cuando en una jugada a balón parado, a pase de Marco Fabián, se anticipó y metió un cabezazo certero, bien acomodado y puso el 2-0.

Parecía que el marcador no se movería. Era casi un hecho el oro para México, pero al 90, Hulk acercó a Brasil, al llevarse a los defensas mexicanos en velocidad y cruzar un disparo por abajo que Corona no alcanzó. Ya sin tiempo, los sudamericanos se desesperaron al grado de pelearse entre ellos.

Pero ya nada podían hacer. México había sido superior, como lo fue desde siempre que ha disputado una final ante Brasil, pues nunca se han dejado ganar por los cariocas. Y hoy no fue la excepción, porque el Tri había hecho una promesa, se llamaba medalla y hoy, por fin se decidió: fue un histórico oro, una metal que acabó con la sequía de los deportes en conjunto, que hace 76 años no daban una medalla a nuestro país.

cristina.sanchez@eleconomista.mx