Año 2028 y México es candidato a ser medallista en Bádminton en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles y en campeonatos Mundiales. Por fin, se vive el escenario que Lino Muñoz contempló 10 años atrás cuando en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla aún competía con el estandarte del primer jugador de bádminton que representó a México en unos Olímpicos, aquella vez en Río 2016.

Un mexicano que escribe en mayúsculas BÁDMINTON, porque no lo aprendió de otra manera. Dedica seis horas de entrenamiento al día, ha buscado competir contra los mejores del mundo, que los ha encontrado en Asia e invirtió de su bolsillo (y del de sus papás) aproximadamente unos 200,000 pesos para vivir en Asia durante siete meses, porque una vez que terminó su fase como deportista juvenil, en México no encontró plan o entrenador nacional. Pagó por estar en torneos, por hospedajes y entrenamientos.

“En el bádminton empezamos por el amor al deporte y no vemos el beneficio económico que podamos tener porque no es redituable, en mi caso, a todo lo que le he invertido”.

—¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que México sea potencia en Bádminton?

“Más que el tiempo, tiene que ver con la infraestructura y los recursos. No hay un centro nacional, un espacio en Conade o en el Comité Olímpico que sea solo de bádminton. Tampoco hay recursos para que no tengas que irte a ningún lado. Con eso, podemos decir que México sería potencia en unos 10 años, es decir, para ganar una medalla mundial u olímpica”.

Lino conoce el corazón del bádminton porque en Asia es una industria y parte de su identidad. En India e Indonesia es el segundo deporte más popular después del cricket, de acuerdo a una encuesta de Statista 2016. La Revista JSTOR en el texto de Colin Brown “Playing The Game: Ethnicity and politics in Indonesian Badminton” documenta cómo este deporte es parte de la vida, identidad, religión y se sobrepone en la historia a los deportes como el futbol que provienen de la mentalidad occidental.

En este sentido, el escritor Van Bottenburg apunta en su estudio “Global Games”, cómo la literatura escolar en deportes está limitada al desarrollo del mundo occidental.

“En México el futbol es todo lo que acapara los reflectores, hace falta más difusión en los medios de comunicación, no todo es futbol, se debe hacer hincapié en otros referentes de nuestro país de otros deportes. Un país con más 120 millones de habitantes y que no haya más atletas que compitan en otros deportes, bueno te dice que algo anda mal”, menciona Lino Muñoz.

El Plan Estratégico de la Federación Internacional de Bádminton 2016-2020, indica que este deporte tiene en el mundo más de 500 millones de fans, 600 millones de televidentes, 300,000 suscriptores al canal BadmintonWorld.TV y 200,000 seguidores en Facebook.

“En México no existe una base para un crecimiento exponencial en bádminton, en cambio en Europa y Asia hay miles de jugadores con lo que puedes foguearte. Yo recomendaría que se fueran un tiempo y que regresaran cuando tengan competencias o un objetivo en concreto”.

Con tal declaración, quizá Lino Muñoz conoce que la Conade el año pasado, de acuerdo al documento “Subsidios otorgados a sociedades y asociaciones civiles” de la SHCP  destinó sólo 725, 000 pesos al bádminton, es decir, menos que los 3,919,533 pesos que recibió la Federación Nacional de Jiu Jitsu Brasileño, un deporte que no es Olímpico.

—¿Cuántos recursos se necesitan al año para prepararse en este deporte?

“En bádminton tenemos que jugar alrededor de 10 torneos al año, Para entrenamientos y demás, se necesita alrededor de 800, 000 o medio millón de pesos para poder cumplir con los torneos, los viáticos, los entrenamientos... viéndome un poco austero, ya que si hay que hacer giras en Oceanía o África, es más caro. Si quieres ir subiendo de juego, se tiene que enfrentar a los mejores que están en Asia”.

—¿Temes que tu rendimiento baje si te quedas en México?

“Ha sido la historia de mi vida. Aquí llego y me voy en picada porque vengo de una inercia muy alta. Pero si me hubiera detenido a pensar en eso, ya me hubiera retirado, siempre ha sido mi manera de buscar y aquí armar las mejores condiciones”.

No es imposible tener referentes en bádminton que no sean de origen asiático. Pero Carolina Marín llevó a España a ese nivel competitivo, inició su carrera a los 14 años,  y empezó su ascenso ganando oros mundiales derrotando a exponentes de países como India, China y Japón.

—¿Lino, qué ha frenado en México el desarrollo del bádminton?

“Nuestros procesos son muy intermitentes, no planeamos a largo plazo, siempre es a corto. Los planes están hechos muy a prisa, es algo que debe de cambiar, apostar por el trabajo continuo de cosas y proyectos sin tener que ver los resultados reflejados enseguida, hay que planear con objetivos tangibles. En el bádminton, siempre tenemos entrenadores por 1 o 2 años, siempre se van o son procesos que se acaban en centroamericanos, después vienen Panamericanos y luego ya no hay nada más, las nuevas generaciones ya no tienen ese apoyo, después de que terminan su proceso como juveniles, si no se rascan con sus propias uñas no hay nadie quien los impulse”.

La española Carolina Marín tiene 25 años, Lino 27. En sus planes no ignora que “en el deporte la carrera se acaba pronto y hay que enfrentar la vida desde otra perspectiva”.

Un mes después de que terminen los Juegos en Barranquilla, planea terminar su carrera en Administración de Negocios y piensa en la Maestría en Alta Dirección en la Universidad Anáhuac. Para generar ingresos piensa en los terrenos que su familia tiene en Ixtapa Zihuatanejo, donde podrían construir un hotel, bugaloos, un negocio familiar.  “Ahora no tengo el tiempo para hacerlo”, finaliza.

En lo deportivo se preparará para los Juegos Panamericanos 2019 y seguir el ciclo hacia Tokio 2020.