La pelota caliente vivía su frenesí. Rojos del Águila y Rieleros tuvieron cabida en esa nostálgica década de los 70 en que disfrutaron su último esplendor previo en la Liga Mexicana de Beisbol.

Veracruz principió la era de los playoffs con su quinto título en la campaña de 1970. Diarios de circulación nacional y especializados, documentaban en primeras planas aquel logro de los dirigidos por Enrique Izquierdo, corona lograda a costa del mejor equipo del circuito en el calendario regular: Diablos del México, al cual doblegaron por 4-2 en confrontaciones que convocaron a decenas de miles de espectadores en el Parque del Seguro y provocaron efusividad en la afición veracruzana.

En aquella cita del 1 de septiembre en el estadio Deportivo Veracruzano, los Escarlatas habían puesto presión a la contienda al ganar los dos partidos previos y colocarse 2-3. Luego del quinto encuentro, Izquierdo (manager-jugador), declaró que ese martes molerían a palos a su adversario. El mismo Enrique fue partícipe de ese pronóstico al promover tres carreras, a ello se sumó el cubano Rogelio Álvarez con tres anotaciones más para el monarca que en su plantel lucieron elementos como Francisco Chávez y Héctor Brito en el pitcheo.

RIELEROS LIQUIDÓ PRONTO

Jaime Fabela, mánager de Rieleros, afirmaba que su adversario por el título de la LMB en 1978, Algodoneros de Laguna, era un intruso. Los vamos a liquidar rápidamente , aseguraba. Su sentencia no era una sinrazón y los de Aguascalientes se adjudicaron el cetro en cinco partidos.

Dos postergaciones por lluvia marcaron la serie y la definición de la corona se dio en el Estadio Alberto Romo Chávez. La acción con la carrera del triunfo por 5-4 fue producto de un pisa y corre de Francisco Rodríguez que plasmó el esfuerzo de elementos como Horacio Piña, José Pérez, Gonzalo Villalobos y compañía. Willie Crawford se apuntó con un fildeo el último out de la franquicia que apenas había nacido en 1975.