Johannesburgo. El delantero sin gol. Así fue definido David Villa por los visores del Real Oviedo: Poca estatura y sin potencia . La ruptura del fémur a los siete años lo había condenado en todos los equipos a los que se había ido a probar, descartando sus habilidades e incluso despreciándolo.

Quien lo recuperó fue el Sporting de Gijón, un equipo en España con tradición pero muy pocas glorias que contar, donde su mejor resultado es un subcampeonato de la Liga de las Estrellas en la campaña 78-79 y cinco Ligas de Segunda División.

Y ahí, en Gijón, Villa empezó a formarse como delantero. Con un ambiente de paciencia y mucha perseverancia, el Guaje superó sus propias barreras emocionales y en sus dos primeras temporadas marcó 25 goles con el equipo B, y para en la campaña 2001-02 dio el salto al primer equipo donde logró 38 anotaciones.

La crisis financiera del equipo, obligó al Gijón a vender a su activo más importante y quizás uno de sus canteranos con más cualidades de su historia, por la cantidad de 3 millones de euros al Zaragoza. De aquel traspaso hace siete años, Villa ha tomado mucho valor, y el FC Barcelona lo firmó recientemente por 52 millones de dólares para ser su refuerzo de lujo.

Su capacidad intuitiva es lo que destacaba en su momento Pepe Acebal, el secretario del Sporting de Gijón. En sus inicios, pese a tener gol casi desde la cuna, nunca fue el goleador espectacular y que llamara la atención de los grandes patrocinadores, pero su intuición del gol la empezó a formar en sus tiempos como asturiano.

Antes de pasar al Zaragoza, sus cercanos cuentan que pasaba más de cuatro horas ensayando disparos al marco, descalzo y con los ojos vendados. Hoy, aunque perdiera la vista, seguro sería igual de goleador de lo que lo es hoy.

Su capacidad de encontrar el arco es natural, y algo que ha trabajado desde siempre. Por eso está cerca de convertirse en el máximo anotador de la Selección de España de todos los tiempos.

A Villa le falta un gol para alcanzar a Raúl (43) y le quedan dos partidos en Sudáfrica en este torneo.

¿Qué pensará hoy aquel visor del Real Oviedo?