Hay equipos en los que romper un récord de puntos no es suficiente si no se obtiene el campeonato máximo. Y cuando se trata de la franquicia con la segunda nómina más alta de la competencia, el título huele a obligación.

Dave Roberts vive esa situación con Los Ángeles Dodgers: con un 61% de victorias, se ubica entre los tres managers más ganadores en toda la historia de la franquicia (de ellos, es el único con más de tres años en el cargo; nadie alcanzaba ese porcentaje de efectividad desde 1953), pero en su presente es señalado como el máximo responsable de que la misma novena no se consagre campeona de la Serie Mundial, un título que ganaron por última vez en 1988.

Las derrotas en las series finales de 2017 (Astros) y 2018 (Red Sox), así como las decisiones erróneas en la de 2020 hacen que la disciplina que ha mostrado durante toda su trayectoria pase desapercibida. Los fans piden su cabeza si no obtiene el título ante los Rays, pero Dave ha superado problemas más graves: un cáncer, la muerte de su padre y una fractura de ligamentos en la adolescencia.

Su padre era el sargento maestro de artillería Waymon Roberts, un afroamericano criado en Texas que se inscribió a la infantería de marina a los 19 años. Por su empleo fue enviado a Japón, donde se casó con una mujer de nombre Eiko y procrearon dos hijos: Dave y Melissa. El trabajo del padre mantuvo a la familia viajando por diversas ciudades hasta establecerse en California.

Ahí comenzó la historia deportiva de David Ray (conocido como Dave). En la preparatoria de Rancho Buena Vista, a finales de la década de los 80, él era el quarterback titular y líder del equipo: “Si fuera entrenador, probablemente me quedaría sin trabajo, él es otro entrenador en el campo”, decía su coach, Craig Bell. En esa época, sufrió una lesión de ligamento cruzado que lo mandó a cirugía, pero reforzó su hambre por el deporte: “Todo lo que pensé fue: ‘Dios, tengo que volver’”.

A pesar de su éxito en el futbol americano, Dave decidió dedicarse profesionalmente al beisbol en la Universidad de California (UCLA), de donde se graduó en Historia en 1995. Sin embargo, su travesía por las Ligas Mayores comenzó en 1994, cuando fue seleccionado por los Tigres de Detroit en el draft.

Como jugador de Grandes Ligas pasó por Indians de Cleveland, Dodgers, Padres de San Diego, Giants de San Francisco y Red Sox de Boston, donde vivió uno de sus mejores momentos al robar una base contra los Yankees en la Serie de Campeonato 2004 de la Liga Americana, mandando el juego a extra innings.

Guardó tanto cariño a los Red Sox que, en 2011, dio a conocer en su estadio (Fenway Park) que ya había superado el cáncer. Tenía un año recibiendo quimioterapias contra el Linfoma de Hodgkin, un cáncer que daña el sistema inmunológico y que le fue diagnosticado cuando era coach asistente de los Padres de San Diego. Con ese historial llamó la atención de la directiva de los Dodgers para ficharlo como manager a finales de 2015, aunque dos años después, sufrió otro golpe: la pérdida de su padre.

En lo deportivo, Roberts llevó a los angelinos a una Serie Mundial después de 29 años de ausencia en 2017 y lo volvieron a conseguir en 2018 y 2020. No asistían a Series Mundiales consecutivas desde 1978, además de ser el primer manager afroamericano del club y el segundo con ascendencia asiática en toda la historia de las Grandes Ligas (nacido en Okinawa, Japón).

Con 436 victorias, se ubica como el séptimo manager más ganador en los 136 años de vida de los Dodgers, pero sus decisiones hacen que esos datos y toda su trayectoria pasen desapercibidos para la afición. En especial en México, donde lo recuerdan por sustituir a Julio Urías durante el juego 4 de la Serie Mundial 2020 en la quinta entrada, cuando el marcador les favorecía 3-2.  A partir de ahí, se conjuntaron una serie de fallas que derivaron en seis carreras a favor de Tampa Bay, la última incluyendo errores garrafales de Kenley Jansen, Chris Taylor y Will Smith.

“Los Dodgers jamás ganarán una Serie Mundial con Dave Roberts, pero de ganarla, nadie podrá convencerme que fue gracias a su maravillosa gestión”, opinó el analista Fernando Álvarez en alusión a sus derrotas en 2017 y 2018, así como sus cuestionadas decisiones en 2020. Sin embargo, Roberts está ratificado para ser manager de los Dodgers hasta 2022.

fredi.figueroa@eleconomista.mx