En la actualidad ser rejoneador no es tarea fácil. Un torero a caballo no sólo requiere de valor, también de una fuerte inversión que en muchas ocasiones no se ve reflejada en los beneficios que le traería jugarse la vida ante un toro en el ruedo.

Sin embargo, esto no ha sido impedimento para que el centauro potosino, Rodrigo Santos haya permanecido 29 años como matador a caballo y haya logrado lo que parecía que ya no se volvería a dar en la Monumental de Insurgentes luego de 20 años: una corrida de rejones.

El experimentado caballista se despedirá este domingo a las 17:00 horas de la Plaza México. Partirá plaza junto a Jorge Hernández Gárate y Emiliano Gamero para lidiar a la jineta un encierro de Rancho Seco de encaste Murube y donde se llevará a cabo un histórico mano a mano entre los Forcados Mazatlecos y los Forcados Mexicanos.

El costo de los caballos que se utilizarán en el ruedo, alrededor de 25, supera los 50 millones de pesos y veremos de toda clase de razas y precios de los mismos, desde los 30,000 hasta los 160,000 dólares.

Rodrigo, como cualquier rejoneador, invierte otra fuerte suma en su vestimenta. El vestido de un torero a la jineta, entre botas, camisa, tirantes, faja, el fistol (de oro), la casaca (lo más caro de la vestimenta) y el bicornio suma un promedio de 93,000 pesos.

Son 29 años y casi 920 corridas, muchos países visitados y un sinfín de vivencias, buenas o malas, pero lo más importante para mí es mandarle un fuerte abrazo y mi eterno agradecimiento a la gente, quienes finalmente hacen posible que vivamos, porque para nosotros los toreros, el toreo es nuestra vida , aseguró Santos a El Economista.