Carlos Garcés apareció eufórico, con lágrimas en los ojos, en la zona en la que los suplentes de Atlante calentaban, justo a unos instantes del descanso, pausa en la que los jugadores de los Bravos de Juárez ya estaban pensando, a pesar de que al cronómetro le quedaban algunos segundos.

Fue en esos instantes en los que los Potros mantuvieron la concentración, y su rival en la final de la Liga de Ascenso no lo hizo, cuando el equipo azulgrana consiguió el gol que a la postre le dio la victoria 1-0 en el primer capítulo de la serie por el título.

Y la reacción de Garcés, campeón de goleo en la fase regular con 11 tantos, tenía razones de sobra, porque luego de perderse las semifinales por una lesión, trabajó a marchas forzadas para arrancar la final, instancia en la que terminó siendo figura.

Al 45, en el cobro de una pelota parada cobrada por Paul Uscanga, se elevó dentro del área y alcanzó a conectar, con lo mínimo con la cabeza, un balón que tras impactarse en el poste se incrustó en las redes.

Fue en ese instante cuando vinieron las lágrimas, las sonrisas, la euforia, porque de su contundencia Atlante lograba abrir el marcador y aumentar los sueños de quedarse con el trofeo que les dé medio boleto a la Liga MX.

La intensidad del festejo fue mayúscula también porque 16 minutos atrás, una mala decisión del cuerpo arbitral le arrebató un tanto legítimo por un fuera de lugar inexistente.

En el segundo tiempo, ya con la desventaja en la serie, Juárez adelantó líneas y compitió en el trámite del partido, aunque fue hasta el minuto 70 cuando pudo exigir a Daniel Ruiz, arquero de los Potros que tuvo que volar para atajar un balón que después se impactó en el poste, y que en primera instancia fue conectado por José Tehuitzil.

Con Atlante intentando hacer daño al contraataque, pero fallando en el último toque, el final del partido fue emocionante, con acciones de peligro en las dos áreas, siendo los intentos de los Bravos de Juárez los más peligrosos, ambos mediante jugadas de Leandro Carrijó, que vio frustrados sus intentos gracias a las grandes intervenciones del guardameta azulgrana.

Luego de un partido intenso, con el silbatazo final vino un conato de bronca, con los jugadores de Juárez buscando pleito, que para fortuna del club de Cancún no encontró eco entre sus futbolistas, que tras esperar a que sus rivales se fueran al vestuario, se dirigieron al suyo, esbozando tímidas sonrisas, conscientes de que el 1-0 de anoche apenas es una mínima ventaja que deberán cuidar si quieren mantener vivas las esperanzas de coronarse y asegurar medio boleto que los lleve de regreso a la Primera División. (Con información de Carlos Herrera)