Ha pasado 124 partidos con la playera albiceleste y Lionel Messi sigue con el ritual de sufrimiento y de presión que lo llevan al colapso cada vez que juega con su selección. No importa que esté disputando su cuarto mundial, que tenga 31 años y continúe como el capitán del equipo, al delantero se toca la cara, se jala el calzón y la mayor parte del partido camina con una postura donde cuelgan sus hombros y llevara un gran peso del cuello, no le queda más que mirar al piso. Es un hombre superado por su entorno.

Argentina empató 1-1 ante Islandia en el primer partido del Grupo D, en un partido donde Messi falló el penal que le pudo dar el triunfo a su selección, pero al igual que en la final de la Copa América Centenario, Lionel falló su disparo.

Los mitos alrededor del capitán argentino surgen desde la duda de un nacionalismo que vivió desde la distancia, cuando a los 13 años dejó Rosario para prepararse en la Academia de Barcelona. El partido ante los islandeses no fue su mejor defensa, porque no solo falló desde el punto penal, sino que nunca pudo imponerse, junto a sus compañeros de la selección de argentina, ante la gallardía de los vikingos, quienes presionaban y buscaban el balón con barridas, a veces, con demasiada fuerza.

Aunque Sergio Agüero abrió el marcador con un gol donde la cualidad es que no necesitó de su capitán, no fue mucho tiempo después que Islandia empató el partido, en un descuido de la defensa albiceleste, y a que Alfred Finnbogason estuvo atento para empujar el balón en un rebote que otorgó Willy Caballero.

Tuvieron que pasar 15 minutos para observar a Messi de Barcelona, el que quitó un balón en el mediocampo, eludió a tres rivales y su disparo se fue desviado. Ese sería el inicio de una tarde donde siempre estuvo custodiado por al menos dos rivales, a veces tres. Cuando intentaba salir con el balón a su lado izquierdo, ya le esperaba un islandés.

Todos siempre esperan algo de Messi, un gol, un pase. Así lo otorgó en el centró con el que intento conectar con Maximiliano Meza y donde el jugador fue derribado para el penal. Nuevamente, Lionel ante el punto penal.

Una muralla llamada Hannes Halldorsson que levantaba los brazos y superaban el travesaño por un par de centímetros, detuvo el disparo del capitán argentino. Messi ante la tragedia.

Tuvo Lionel un par de intentos más, pero la defensa de Islandia nunca le dio oportunidad, y su selección solo jugaba para que él pudiera resolver el partido. Argentina se quedó con un empate, pero con su capitán nuevamente puesto en entredicho por su liderazgo.