La idea de crear un nuevo campeonato de futbol con equipos de Rusia y otros estados que formaban parte de la extinta Unión Soviética (URSS) gana terreno con el apoyo de altos responsables que quieren reeditar lo que fue en su día la potente liga de aquellos años.

Las repúblicas de la desaparecida URSS lanzaron sus respectivos campeonatos nacionales tras la caída del Telón de Acero a principios de los 90, pero desde entonces muchos hinchas se quejan de que ninguna de esas ligas tiene el nivel que tuvo en el pasado la liga soviética.

A pesar de las inversiones importantes de magnates del petróleo y las empresas energéticas, los responsables de la liga rusa constatan una y otra vez que su campeonato no puede competir con la Premier League inglesa, la Liga española o la Serie A italiana.

"Un campeonato donde los mejores equipos de cuatro o cinco países de la CEI (Comunidad de Estados Independientes, la mayor parte exintegrantes de la URSS) se disputarían el título sería espectacular y más interesante", declaró el jefe de la administración presidencial rusa, Sergei Ivanov, a la prensa de su país.

"Sé que los ucranianos quieren jugar en una liga más fuerte", añadió este influyente líder político, muy cercano al presidente Vladimir Putin.

La mejora del nivel de la liga de futbol es una prioridad para Rusia ante la perspectiva de que será en 2018 el anfitrión del Mundial.

Numerosos aficionados de los países de la extinta URSS recuerdan todavía, con cierta nostalgia, los grandes duelos entre clubes de gran nivel.

Los moscovitas Spartak, CSKA y Dinamo se enfrentaban entonces a los legendarios clubes ucranianos (Dinamo Kiev, Dnepropetrovsk) y también a clubes importantes de Bielorrusia, Armenia o Georgia, que también consiguieron títulos de fútbol soviéticos.

La Copa de Campeones de la CEI, que enfrentaba a los vencedores de los campeonatos de la URSS y que se organizaba en Moscú tras la caída de la Unión Soviética, atraía también a decenas de miles de espectadores.

Los partidos de la primera Liga de Campeones de la exURSS en 1994 entre el Spartak Moscú y el Dinamo Kiev se jugaron en el estadio Luzhniki de la capital rusa y en el Olímpico de la ucraniana con lleno en las gradas.

La idea de volver a crear un campeonato similar o incluso más ambicioso recibió otro apoyo importante en Rusia, el de Alexei Miller, patrón del gigante Gazprom y propietario del Zenit de San Petersburgo, el club más rico del país.

"Si todos los países de la CEI jugaran en un campeonato así sería realmente estupendo", estimó, considerando que los clubes rusos y ucranianos serían la auténtica columna vertebral de una liga así.

Otro club importante, el Anzhi Makhachkala ruso, que entrena el holandés Guus Hiddink y donde juega el camerunés Samuel Eto'o, también dijo estar "muy interesado" por ese proyecto, "tanto deportiva como comercialmente".

Incluso la Unión Europea del Futbol (UEFA), durante mucho tiempo contraria a ello, parece haber modificado su postura, aunque todavía quedarían muchas preguntas sin respuesta, en especial cómo sería la distribución de plazas para jugar en las competiciones continentales.

EISS