Antonio Mohamed se retiró de la cancha dando pasos lentos, con una mano en el bolsillo y la mirada clavada en la cancha, sitio en el que sus dirigidos pecaron de pasividad, y quizá de conformismo debido a la ventaja de tres goles con la que llegaron al Azteca. Con una actuación para el olvido, América igualó 0-0 ante Monterrey, equipo que al menos se animó a intentar hacer más decorosa la eliminación. Ahora Águilas deberá trabajar mucho durante la semana para poder hacerle partido en la final a los Tigres, conjunto que defensivamente se comporta de manera impecable.

El gesto del entrenador americanista no fue exclusivo de Mohamed. Y es que sus pupilos, a falta de bolsillos en sus pantalones cortos, recurrieron de manera constante a llevarse las palmas de las manos a la cintura en cada ocasión en que la pelota o estaba detenida, o lejos de su posición. Oribe Peralta, Luis Gabriel Rey y Luis Ángel Mendoza fueron los elementos a los que en más ocasiones se les vio desentendidos del trámite del duelo.

Ayer fue Monterrey quien a pesar de que llegaba eliminado tuvo vergüenza deportiva e intentó manifestarse en el marcador, mientras su rival apostaba por dejarlos tener la pelota y buscar regalarle a su afición una alegría mediante un contragolpe. Fueron los rayados los que muy temprano estuvieron a punto de mover el marcador en una acción en la que Osmar Mares despejó en la línea de gol una pelota rematada por Cándido Ramírez.

Después de eso, además de sólo jugar con su ventaja y consumir el marcador, América tuvo dos avisos en acciones en las que tomó mal parado al equipo regiomontano. La primera con un disparo de Luis Gabriel Rey que Jonathan Orozco desvió a córner, y la segunda con un disparo chorreado de Oribe Peralta, quien en la segunda parte se fue a la banca tras haber pasado inadvertido.

El equipo dirigido por Carlos Barra respondió antes del descanso con un tiro libre de Chupete Suazo que controló Moisés Muñoz, y con un disparo desviado de Dorlan Pabón, quien eligió mal cuando lo acompañaban tres rayados dentro del área.

Con pocas emociones en la cancha llegó el descanso, instante en el que Mohamed, con las manos en los bolsillos caminaba apresurado al vestidor, mientras de reojo miraba a los jugadores vestidos de amarillo, quienes en el centro de la cancha se reunían y se pedían explicaciones por su pobre desempeño.

Para el segundo tiempo las cosas no cambiaron. Monterrey arriesgó todo lo que pudo al mandar a la cancha a Omar Arellano, Lucas Silva y Guillermo Madrigal, mientras que Mohamed decidió replegarse todavía más y retiró de la cancha a Oribe y a Luis Ángel Mendoza.

Un disparo de Suazo, cuando pudo haber pasado el balón a sus compañeros al centro del área, y una salvada providencial de Moy Muñoz tras un desvío de su zaga por parte de rayados, y un mano a mano de Mendoza, que perdió ante Jonathan Orozco, antes de salir de la cancha, fueron las acciones más destacadas de un segundo tiempo en el que la afición que se dio cita en el Azteca se cansó de intentar alentar a sus jugadores y terminó lanzando silbidos como muestra de su descontento por el pobre espectáculo del que habían sido testigos.

Tras 90 minutos de un partido que estuvo lejos de corresponder a un compromiso previo a la final por el título, Tony Mohamed apenas atinó a encorvar su figura de manera brusca como señal de descontento por lo que vio en la cancha, para luego refugiar sus manos en los bolsillos y dirigirse al vestidor con pasos apresurados y una mirada que probablemente buscaba respuestas y soluciones en el césped, superficie en la que el domingo sus jugadores deberán de mostrar una mucho mejor cara ante Tigres, si es que quieren quedarse con la copa del Apertura 2014.

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