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Capital Humano

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La reducción de la jornada laboral en México: Oportunidades, desafíos

La reducción de la jornada laboral a 40 horas en México puede mejorar el bienestar y la productividad, pero implica retos operativos y de costos para las empresas. Su impacto dependerá de una implementación gradual y bien planeada.

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Reconocer los beneficios no implica ignorar los retos empresariales vinculados a esta reducción.FOTO: SHUTTERSTOCK. 

La reducción de la jornada laboral en México de 48 a 40 horas semanales se ha convertido en un tema central para el país, impulsada por el Gobierno Federal y respaldada por el sector sindical. La reforma busca modificar las condiciones laborales para alinearlas con estándares internacionales y así impulsar un mayor equilibrio entre la vida personal y profesional. 

Aunque la aprobación final continúa en proceso de discusión, el consenso apunta a que la transición será gradual y comenzará en los próximos años. Para los trabajadores se trata de una conquista histórica; para las empresas, representa una transición compleja que plantea nuevos retos. Sin embargo, hay experiencias internacionales e incluso pilotos realizados en México que sugieren que una buena implementación puede generar beneficios para ambas partes.

El lado positivo: calidad de vida

Las condiciones laborales en nuestro país han mantenido históricamente jornadas extensas con efectos negativos en salud, motivación y rendimiento. México es uno de los países de la OCDE donde más horas se trabaja, pero uno de los que registra menor productividad por hora. En este sentido la reducción de la jornada de trabajo busca impulsar:

  • Mayor bienestar y equilibrio personal: Reducir ocho horas a la semana equivale a recuperar un día laboral completo. Tiempo para familia, descanso, actividades personales, educación y esparcimiento.
  • Mejora en salud y reducción de desgaste: Jornadas prolongadas están asociadas con fatiga, estrés, trastornos del sueño y enfermedades psicosomáticas. Más descanso favorece hábitos de salud.
  • Aumento del compromiso y del desempeño: Contrario a la creencia de que trabajar menos horas disminuye la productividad, diferentes experiencias empresariales reflejan mejoras en desempeño por hora trabajada. Para las empresas, esto es una oportunidad de fortalecer el clima laboral, la cultura organizacional y la atracción y retención de talento.

Reconocer los beneficios no implica ignorar los retos empresariales vinculados a esta reducción. La transición a una semana de 40 horas plantea desafíos estratégicos significativos, especialmente en sectores intensivos en mano de obra o con operación continua. A continuación se presentan algunos:

  • Incremento de costos laborales: Al reducir horas sin modificar el salario, el costo por hora trabajada aumentará. Adicionalmente, para mantener la continuidad operativa se requerirá contratar personal adicional o pagar más horas extra. Dependiendo del sector, se estiman incrementos entre 10 y 25% en costos de personal si no se realizan ajustes de productividad.
  • Necesidad de ampliar plantilla: Para cubrir turnos y garantizar operación, sectores de alta demanda laboral podrían verse obligados a ampliar su plantilla. Esto implica no solo recursos económicos adicionales, sino procesos acelerados de reclutamiento, capacitación y desarrollo. De no gestionarse adecuadamente, la reforma podría provocar presiones en productividad, calidad y rotación.
  • Riesgo de informalidad y presión para pequeñas empresas: Las micro, pequeñas y medianas empresas, que generan más del 70% del empleo formal, enfrentan un margen financiero reducido. Sin acompañamiento, algunas podrían optar por informalizar relaciones laborales o limitar contrataciones. El diseño de incentivos fiscales y programas de apoyo será fundamental para evitar que la carga recaiga desproporcionadamente en las empresas más vulnerables.
  • Exigencia de reorganización del trabajo: Las compañías enfrentarán el riesgo de caer en intensificación laboral: intentar completar la misma carga de trabajo en menos tiempo. Esto sería contraproducente tanto para el bienestar de los trabajadores como para los resultados de la organización.

La reducción de la jornada laboral a 40 horas aunque representa un reto operativo, financiero y organizacional para las empresas, también abre la puerta a transformar la forma de trabajar en México bajo principios de bienestar, eficiencia y sostenibilidad humana. El reto, y la oportunidad, radica en la capacidad de las empresas para planear con anticipación, innovar en sus procesos y convertir la transición en un motor de productividad, clima laboral positivo y ventaja competitiva.

*Los autores son profesores del área de Dirección de Personal de IPADE Business School (@IPADE)

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