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Daños en salud mental, el lado B de la IA en el trabajo
Un uso masivo e indiscriminado muestra otra cara de la IA: daños en la salud mental, como ansiedad o baja autoestima profesional.

Un uso masivo e indiscriminado muestra otra cara de la IA: daños en la salud mental, como ansiedad o baja autoestima profesional.
“Espérame, estoy hablando con Gemini”, fue la respuesta que recibió Rosa de su jefe en una junta a distancia. “Me dio risa, para la otra yo le voy a decir ‘espérame, deja le pregunto a ChatGPT’”, cuenta. Esta anécdota es la parte graciosa del uso de la inteligencia artificial en el trabajo, sin embargo, no todo es felicidad, la otra cara de la IA son los riesgos que su uso indiscriminado tiene para la salud mental.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que la IA en el trabajo plantea riesgos psicosociales que pueden afectar negativamente la salud mental de los trabajadores.
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“Puede introducir nuevos factores de riesgo psicosocial y repercutir en la salud mental, la satisfacción laboral y el bienestar general de los trabajadores”, expone la OIT en su informe global Revolución de la seguridad y la salud. Papel de la IA y la digitalización en el trabajo.
Si bien, estas herramientas pueden prevenir accidentes o reducir la exposición a peligros laborales, es necesario tomar medidas para mitigar riesgos potenciales para la salud mental y física, sugiere la OIT.
“Sí puede generar estrés laboral, ansiedad, inseguridad psicológica, pero depende de cómo se implementa la IA en el trabajo. Hay impactos importantes como la alta incertidumbre laboral en donde se ha implementado de manera masiva o como herramienta digital para incrementar la productividad y dar soluciones más rápido en los servicios que se prestan”, advierte Lady Stella Díaz, especialista en salud ocupacional.
El 37% de los profesionistas en México usa IA generativa en sus labores, de acuerdo con el estudio Talent Trends de Michael Page. Y de ellos, el 77% la usa por lo menos una vez a la semana. Pero un tercio considera que las empresas no los están preparando para utilizarla.
“El problema no sería la inteligencia artificial, sino cómo las organizaciones la van a implementar sin considerar sus efectos. Porque al trabajador le va a generar una sobrecarga cognitiva, hiperconexión, pérdida del sentido del trabajo, baja autoestima profesional, fatiga mental y disminución en la capacidad de pensar”, enumera Jorge Gutiérrez Siles, consultor senior de Kaysa Salud y Bienestar.
Estrés laboral, el lado B de la IA
De acuerdo con los especialistas, la base de estos riesgos es el estrés laboral y la incertidumbre que detona el uso masivo de la IA. Por ejemplo, el 22% de los trabajadores experimenta mayor estrés y ansiedad por el riesgo a que se supriman sus trabajos, según el reporte de la OIT.
Los trabajadores experimentan una ansiedad anticipatoria por el miedo a ser reemplazados o volverse irrelevantes, una mayor fatiga mental por la urgencia de adaptarse a las nuevas herramientas tecnológicas, estrés crónico por la expectativa de cumplir objetivos más rápido que la IA, agrega Lady Díaz.
La incorporación de agentes de IA reduce el control de la persona en su proceso de trabajo limitando su capacidad de tomar decisiones, creatividad y actuar conforme a su criterio, lo que provoca irritabilidad, pérdida del sentido de propósito y agotamiento emocional, menciona la OIT.
“Esto tiene efectos en el ánimo, en la mente de los trabajadores, que les metan un algoritmo y tengan que responder al ritmo que le marca la herramienta”, agrega Gutiérrez Siles.
Soledad, fatiga y miedo
Esta sensación continua de urgencia generada por la gestión algorítmica provoca un aumento de cortisol, que activa estrés crónico ante la falta de pausas o por competir con la IA.
“Lo único que se fomenta es una lógica de un rendimiento constante. El problema no es la tecnología, es que nunca se apaga. Y si se apaga, ¿qué queda? la contemplación, el pensamiento, la cultura, el arte”, explica Gutiérrez Siles.
Otros riesgos para la salud mental por el uso de IA es el aislamiento y la soledad. “Reduce la interacción humana, hay menos necesidad de coordinarse con otras personas y hay más trabajo individual mediado por estos sistemas de la inteligencia artificial. ¿El resultado? Aislamiento laboral que se va dando de manera progresiva y silenciosa sin que nos demos cuenta”, expone Lady Díaz.
La OIT advierte un aumento del tecnoestrés, el estrés causado por la dificultad para adaptarse a las tecnologías, la demanda de trabajar más tiempo y más rápido y la dificultad para comprender tareas o incertidumbre por la constante actualización de los sistemas de inteligencia artificial.
Ser humano, antídoto contra los riesgos para la salud
Los especialistas coinciden con la OIT en que la IA tiene beneficios en el trabajo como eliminar tareas monótonas para emplear el tiempo en actividades más satisfactorias, menor contacto con entornos peligrosos. Mientras que los límites en su uso son clave para mitigar los riesgos en la salud mental de los colaboradores.
“Hemos olvidado que simplemente la inteligencia artificial es un medio, una herramienta. Pero si la convertimos en un fin en sí mismo, entonces nos va afectar al perder nuestra capacidad de pensar”, dice Gutiérrez Siles.
¿Qué hacer? Desde la organización tener claridad en qué y cómo se va usar la IA. Abrir espacios de diálogo y de capacitación tecnológica. También cambiar la urgencia e inmediatez por la pausa, fomentar la duda y el cuestionamiento para estimular la curiosidad y creatividad, y procurar la interacción con los colegas humanos, sugiere.



