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Brad Pitt y Tom Cruise al alcance de un prompt
Del asombro por el video viral de Pitt y Cruise a la nueva Ley de Cine en México, la IA generativa redefine la propiedad de la imagen y la voz, amenazando la estabilidad de una industria que aún no logra regular su avance global.

Las imágenes, las voces y la secuencia de los actores podrían haberse sacado de cualquier película de acción taquillera, pero no, fueron generadas desde un prompt.
La hiperrealidad de la IA no deja de asombrar. En los últimos años nos hemos acostumbrado a conocer los avances de la inteligencia artificial generativa a través de la polémica en redes sociales en torno a un contenido viral y que pone a temblar a más de uno con lo logrado.
Lejos quedaron ya las imágenes realizadas con IA que tenían errores burdos. No es que no los haya, pero el ojo humano cada vez los detecta menos.
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“Oye Grok, ¿este video es real?”, es hoy una de las frases que más se repiten en X (antes Twitter) en medio de escenas y fotografías que plantean situaciones que, aunque resultan irreales, generan duda –o peor cuando envuelven a personajes conocidos en situaciones que podrían ser reales–.
La última polémica la generaron Brad Pitt y Tom Cruise en una pelea en una azotea llena de escombros en medio de lo que parece ser una ciudad en ruinas. Aunque quien encendió la llama realmente fue el cineasta irlandés Ruairi Robinson y Seedance 2.0, propiedad de la empresa china ByteDance –dueña de TikTok–, quien los puso como protagonistas en un clip de 15 segundos creado con esta herramienta.
Las imágenes, las voces y la secuencia podrían haberse sacado de cualquier película de acción taquillera, pero no, fueron generadas desde un prompt –según Robinson de no más de dos líneas–, presentando un enfrentamiento entre dos de los actores más reconocidos de Hollywood y que no compartían pantalla desde Entrevista con el vampiro en 1994.
Las críticas no se dejaron esperar. En Estados Unidos, la Motion Picture Association (MPA) calificó el uso de Seedance 2.0 para este fin como una infracción masiva de los derechos de autor y de imagen a escala industrial. Y el sindicato de actores (SAG-AFTRA) manifestó su indignación por el clip, al asegurar que viola los acuerdos de consentimiento de imagen de hace un poco más de dos años.
El mundo del entretenimiento ha sido uno de los más afectados con la irrupción de la IA generativa, pero no es el único eslabón del mundo laboral impactado, tal vez sí uno de los más onerosos y por eso la polémica.
Hace poco se dio a conocer también el tráiler de la serie histórica “En este día… 1776”, de Darren Aronofsky, el director de cine y guionista estadounidense detrás de películas como Cisne Negro, Réquiem por un sueño y La Ballena, realizada con Veo, la herramienta de IA de video de Google, aunque con el “toque humano” de que el guion fue escrito por historiadores y las voces son de actores reales.
Unos meses atrás “saltó a la fama” Tilly Norwood, la primera actriz creada totalmente mediante IA generativa, desarrollada en 2025 por Xicoia, una división de Particle6 Group. O Aitana López, una modelo e influencer española realizada con inteligencia artificial por la agencia The Clueless.
No se trata sólo de los derechos de un sector laboral en Estados Unidos –y que ya demostró su poder en 2023 con una huelga de cuatro meses que paralizó muchas producciones cinematográficas–, se trata también de una industria ostentosa, que se caracteriza por contratos millonarios.
En otras palabras, la IA ya alcanzó al “Olimpo hollywoodense”, por eso hace más ruido, pero ya tiene un tiempo reemplazando empleos humanos.
La legislación, como suele ocurrir, va varios pasos atrás y tiene la limitante de las fronteras geográficas. Por eso, por más que la MPA y SAG-AFTRA reclamen, si el clip en cuestión se produjo fuera de la jurisdicción estadounidense, poco impacto tendrán sus alegatos.
En México quienes más han alertado sobre la amenaza de la inteligencia artificial en este sector han sido los actores de doblaje, por la total desprotección en la que se encuentran frente al uso de sus voces, no sólo por cualquier persona que logre clonarlas desde producciones previas, sino incluso por estudios profesionales que ya las han utilizado.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la semana pasada la presentación de la Ley de Cine que, entre otras cosas, tratará de regular esta nueva realidad, al reconocer “la voz como herramienta artística única e irrepetible” y establecer reglas para los contratos, limitaciones y sanciones.
El tema representa un gran avance. Pero en el anuncio oficial nada se dijo del uso de la imagen de los actores, sólo de la voz. Habrá que conocer el detalle del texto una vez que llegue como iniciativa presidencial al Congreso de la Unión.
México tiene hoy la oportunidad histórica de ampliar este paquete de reformas para convertirlo en un código de ética digital integral, que no sólo proteja el doblaje, sino que reconozca la identidad biométrica completa como un derecho humano inalienable frente a la explotación de los algoritmos.
Hoy es la imagen de Brad Pitt y Tom Cruise en un video viral; en México, en medio de la campaña por la elección judicial, fue el INE usando sin autorización la voz del fallecido actor de doblaje Pepe Lavat en un promocional, pero mañana serán otros famosos, si no es que muchos más, que se harán virales a partir de lo logrado con la IA con sus imágenes y sus voces.
Sin embargo, el desafío es todavía mayor, porque la realidad es que ya hay cientos de personas que están siendo reemplazadas en silencio, lejos de las luces de la vitrina pública, por los avances de la IA generativa y seguimos sin una hoja de ruta clara para enfrentarlo.



