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Capital Humano

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"De 25 a 35 años, sin excepciones": Así se ve la discriminación en vacantes y reclutamiento 

Entre requisitos, filtros de reclutamiento y evaluaciones médicas, las personas en México enfrentan barreras para acceder a un empleo. La edad, la experiencia, una discapacidad o una condición de salud siguen definiendo quién avanza y quién queda fuera.

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La edad, una condición de salud o una discapacidad son suficientes para que el talento quede en segundo término.Foto: Shutterstock.

Nancy Escutia

Las vacantes de empleo no están obligadas a incluir requisitos específicos, pero muchas establecen límites que excluyen a distintos grupos de la sociedad por la edad, la experiencia, una discapacidad o condiciones de salud, prácticas que también se replican durante los procesos de reclutamiento.

Las prácticas no se limitan a las vacantes publicadas, también se reflejan en los filtros de selección e incluso en las evaluaciones médicas dentro de los procesos de contratación, lo que muestra que la discriminación laboral está presente en todo el ciclo del reclutamiento.

Por ejemplo, un requisito común que aparece en las ofertas publicadas en las bolsas de empleo, en redes sociales o incluso en la calle es la edad del candidato, donde explícitamente se solicita personal con ciertas características: “perfil joven”, “recién egresado”, “de 25 a 35 años”, una práctica que podría configurarse como edadismo.

El edadismo es una forma de discriminación laboral disfrazada de condiciones o necesidades de contratación en las empresas, pero que en realidad segrega y excluye a las personas mediante estereotipos y prejuicios basados en la edad.

En una bolsa de trabajo por internet, por ejemplo, una famosa heladería publicó una vacante para cubrir el puesto de vendedor de mostrador en la Ciudad de México, y como parte de sus requisitos no negociables aparece: “Edad: 25 a 35 años (sin excepciones)”.

La vacante señala que, entre las funciones del personal contratado está el despacho de helados, la preparación de bebidas, brindar atención personalizada al cliente, limpieza de área, acomodo de producto y apoyo en inventarios; actividades que no justifican que se exija una edad determinada.

La discriminación en vacantes también afecta a los jóvenes

La discriminación laboral por edad se repite en vacantes de otras empresas publicadas en bolsas de trabajo y grupos en redes sociales donde se ofertan empleos y hasta circulares y carteles en las calles, ya sea que se solicite un perfil para cubrir el puesto de ayudante, cajero, auxiliar, mesero o creador de contenido.

Basta comenzar una búsqueda activa de empleo para encontrarse con un número considerable de vacantes en las que se omite el sueldo, incluso las funciones, pero no la edad que debe tener el candidato, misma que ronda entre los 25 y 35 años, ¿qué sucede con las personas mayores de 36 o menores de 24 años?

Tengo 57 años, cuando cumplí 51 quise trabajar en una empresa que llevaba empleados a Nuevo León; me pidieron mi edad, al decirles 51 dijeron que ya había pasado el límite de 50 y ya no podían contratarme”, compartió un usuario en LinkedIn, quien señaló que aún busca trabajo pues sus opciones se han reducido conforme ha cumplido más años.

Aunque hay quienes creen que el edadismo se presenta en personas mayores de 40 años, los jóvenes también lo viven cuando las vacantes de empleo no solo los excluyen por su edad, sino también por su falta de experiencia, una situación de discriminación laboral que limita su acceso a empleos dignos.

Como ejemplo hay otras vacantes publicadas en las bolsas de trabajo por internet donde se solicita ayudante o empleado general que, aunque ofrecen empleo para personas de 18 años en adelante y con jornadas de trabajo de ocho horas, el sueldo ni siquiera alcanza el monto del salario mínimo vigente en 2026, que asciende a 9,582.47 pesos.

“Hay muchos estigmas sobre contratar a personas jóvenes o sin experiencia, porque se cree que no tienen las herramientas y conocimientos; eso trae cosas difíciles porque el salario del primer trabajo de un joven suele estar por debajo del mínimo y entonces esa falta de experiencia trae consigo más violencias, entre ellas la falta de un trabajo digno”, comparte Uriel Valadez, fundador de Gafas Plateadas y psicólogo con especialidad en gerontología.

Pero la discriminación laboral no termina en los requisitos de las vacantes; para muchas personas, los filtros de reclutamiento y las evaluaciones médicas representan una nueva barrera de acceso al empleo.

Discriminación laboral alcanza filtros de reclutamiento

“Me contactó un reclutador por WhatsApp para una vacante. Todo iba bien hasta que mencioné que soy una persona sorda. En ese momento, el interés desapareció y dejaron de contestarme”, escribió un analista en LinkedIn, donde lamentó que no es la primera vez que le pasa.

Cuando hay una discapacidad, o una condición de salud, los prejuicios son suficientes para que el talento y la experiencia queden en segundo término. Una persona con VIH relató que un proceso que lo ha marcado y le duele entender y superar es “la vergüenza impuesta por el juicio ajeno”.

“Desde hace cinco años soy paciente de VIH; durante este tiempo he mantenido mi diagnóstico en la confidencialidad, no por falta de honestidad, sino por un instinto básico de autoprotección. Llevo más de un año en una búsqueda incansable de empleo. Hace unos meses, tras superar cinco filtros rigurosos el proceso se detuvo abruptamente en el departamento médico. Sin mi consentimiento, se me realizó una prueba de VIH”, escribió en la red profesional.

Contó que la respuesta que le dio el área de Recursos Humanos fue que habían decidido avanzar con otro candidato, aun cuando a él ya le habían pedido sus documentos de ingreso; la historia se repitió y entonces se cuestionó: “¿Qué tiene que ver mi estado de salud con mi capacidad para cumplir con mis tareas?”

En un proceso nuevo de reclutamiento le hicieron firmar un permiso para realizarse pruebas de VIH, la doctora de la empresa que la aplicó le confesó que probablemente no pasaría el filtro: “No sé si te contratarán, no sé si en las políticas de la empresa está contratar a personas como tú”, una frase que confesó, lo despojó de su identidad profesional y lo redujo a una condición médica, por supuesto, no lo volvieron a llamar.

La discriminación es un delito

La discriminación por edad, condición de salud o social, de género, preferencia sexual, estado civil, embarazo, opinión o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y niegue derechos, como los laborales, es un delito establecido en el artículo 149 Ter del Código Penal Federal (CPF).

La sanción aplicable a quien cometa un acto discriminatorio es de uno a tres años de prisión o 150 a 300 días de trabajo a favor de la comunidad, además de una multa de 63,008 pesos u 88,174 pesos, equivalente a 200 días de salario mínimo vigente en el lugar donde se consumó el delito, pero es necesario que la persona a quien se vulneró su derecho presente su denuncia.

Nancy Escutia

Periodista con enfoque jurídico especializada en derechos y políticas laborales, bienestar y salud mental organizacional; egresada de la Maestría en Periodismo Político por la Carlos Septién García.

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