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La caída de "El Mencho" desató una tormenta de fake news y pánico viral

El reporte del Observatorio de Medios Digitales del Tecnológico de Monterrey demuestra que la velocidad del clic debe ser reemplazada por la pausa de la razón. En contextos de seguridad, el vacío informativo por parte de las autoridades fue terreno fértil para la desinformación y las teorías de conspiración. Al documentar que el 35-40% de la desinformación fue contenido fuera de contexto, este ejercicio protege la narrativa de los hechos frente a la manipulación política o criminal

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Nelly Toche

El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), no solo marcó un hito en la agenda de seguridad nacional de México, sino que detonó un fenómeno informativo en el ecosistema digital. Durante las primeras 48 horas posteriores al operativo, la realidad y la ficción se desdibujaron en las pantallas de millones de usuarios, revelando la vulnerabilidad de la opinión pública ante la desinformación estratégica y el uso de nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA).

Un análisis detallado del Observatorio de Medios Digitales (OMD) del Tecnológico de Monterrey revela que la velocidad de las redes sociales superó con creces la capacidad de respuesta de las fuentes oficiales, creando un "vacío informativo" que fue llenado por rumores, imágenes manipuladas y narrativas de terror.

La radiografía del engaño

Los especialistas aseguran que no se trata solo de noticias falsas aisladas, sino de una estructura de propagación masiva. Según el modelado de propagación digital del OMD, se estima que en las primeras 48 horas circularon entre 200 y 500 publicaciones con información falsa o no verificada.

Lo alarmante no es solo la cantidad, sino el alcance. Utilizando un modelo conservador de medición, el informe destaca:

  • Viralidad extrema: entre 20 y 40 publicaciones alcanzaron niveles críticos de difusión, superando individualmente las 100 mil visualizaciones y los 10 mil compartidos.
  • Impacto acumulado: se estima que hubo entre 3 y 5 millones de exposiciones potenciales a contenido falso. Aunque esta cifra no representa personas únicas, refleja un bombardeo constante de desinformación que altera la percepción de seguridad del ciudadano promedio.

Las primeras 12 horas

El estudio identifica un periodo de máxima vulnerabilidad que oscila entre las 6 y 12 horas posteriores al evento. En este lapso, mientras las autoridades consolidaban la información técnica del operativo, la desinformación alcanzó su pico de viralidad, impulsada por cuentas de gran alcance que amplificaron el pánico sin verificar el origen de los materiales.

El informe clasifica los contenidos detectados en cinco categorías principales, siendo el contenido fuera de contexto el más frecuente (35-40%). Sin embargo, la irrupción y difusión de imágenes generadas por la IA marcó una diferencia cualitativa en esta crisis.

  • El Aeropuerto de Guadalajara: circuló una imagen de un avión en llamas, presentada falsamente como un ataque al aeropuerto tapatío. Curiosamente, el medio estadounidense America’s Voice News fue uno de sus principales impulsores.
  • Puerto Vallarta bajo fuego: en TikTok, un video titulado "Momentos de terror en Puerto Vallarta" mostraba múltiples incendios. No obstante, el material contenía una marca de agua de Gemini, delatando su origen artificial (fake news).

También pudimos ver videos de estampidas humanas en el aeropuerto de Guadalajara que fueron difundidos sin explicar que el pánico se originó por el desconocimiento y no necesariamente por detonaciones reales dentro del recinto. Asimismo, se reciclaron videos de bloqueos de años anteriores y enfrentamientos pasados para hacer creer que el país entero estaba bajo sitio.

Por otro lado, a pesar de las confirmaciones, la narrativa de que "El Mencho sigue vivo" persistió. Estas publicaciones, clasificadas como "Contenido Fabricado", aseguraban sin pruebas que el líder criminal estaba hospitalizado o que el gobierno ocultaba su verdadera situación, alimentando la desconfianza en las instituciones.

El fenómeno no se limitó a la violencia local. La desinformación abrió la puerta a especulaciones internacionales que vinculaban la muerte de Oseguera con otros eventos globales, como la supuesta captura de Nicolás Maduro o teorías sobre el rechazo de México a extraditarlo a Estados Unidos por temor a las revelaciones que el capo pudiera hacer. Estas hipótesis, carentes de sustento, lograron superar las 100 mil interacciones en la plataforma X. "La desinformación no necesita ser mayoría para ser influyente; millones de exposiciones pueden ocurrir antes de que se consolide la versión oficial", señala el reporte.

Verificación: el antídoto lento pero necesario

El reporte señala que durante las horas más críticas tras el reporte del abatimiento de "El Mencho", se libró una batalla desigual entre los algoritmos de viralidad y el rigor periodístico. Mientras las imágenes generadas por Inteligencia Artificial de incendios en Puerto Vallarta acumulaban miles de compartidos en segundos, los equipos de verificación apenas comenzaban el minucioso proceso de análisis forense digital.

La labor de agencias internacionales como Reuters y Associated Press (AP), en conjunto con iniciativas locales como VerificadoMX y Animal Político, funcionó como un dique de contención necesario, aunque operara a una velocidad distinta. El proceso de verificación no es instantáneo: requiere contactar fuentes en el terreno, realizar búsquedas inversas de imágenes y, en este caso particular, identificar patrones visuales que delataran el uso de herramientas como Gemini en la creación de contenido sintético.

A pesar de que la corrección llegó cuando el pico de viralidad ya había descendido, la intervención de estos "caza-mentiras" fue fundamental para estabilizar la narrativa nacional. Su trabajo permitió que, hacia las 24 y 48 horas, las teorías de conspiración —como aquellas que vinculaban el evento con la política exterior de Estados Unidos— perdieran tracción frente a los hechos documentados. La lección es clara: en la era de la IA, la verificación profesional no es un lujo, sino un servicio de emergencia informativa que, aunque lento frente a la velocidad del clic, es el único capaz de restaurar la realidad.

El Observatorio de Medios Digitales del Tec de Monterrey enfatiza que la responsabilidad es compartida. Mientras los medios deben extremar su rigor y las autoridades agilizar su comunicación, la ciudadanía debe adoptar un rol crítico. Identificar quién emite el mensaje, revisar las marcas de agua en imágenes y sospechar de titulares sensacionalistas son pasos vitales para frenar la cadena de desinformación.

Para más herramientas sobre cómo identificar noticias falsas, consulte los recursos del Observatorio de Medios Digitales del Tec de Monterrey: https://omd.tec.mx/

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Nelly Toche

Periodista de ciencia en la sección Arte, Ideas y Gente de El Economista. Cuenta con maestría en periodismo sobre Políticas Públicas por el CIDE y es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UVM.

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