Como un cierre magistral de la conferencia mundial “La cosmogonía y la mitología de las civilizaciones milenarias en la preservación del planeta”, Margarita Noh Poot lanza una sentencia de vida: “Querer poco, y de ese poco, poco...”

La representante legal de la agrupación Misioneros aprovechó el espacio en el foro del Gran Museo del Mundo Maya de Mérida, que compartió con Eduardo Batllori Sampedro y Humberto Chablé Matus para explicar, desde la perspectiva de la visión maya tradicional, como en la actualidad vivimos en una espiral que impide el aprovechamiento integral de los recursos naturales del planeta. “Es un problema de derechos humanos, debemos trabajar con las comunidades y (lograr) que se vea el territorio como un todo y no como algo fragmentado”, explicó.

Para lograr este cometido, Margarita considera que el primer paso es abrazar la herencia cultural, cosa que se ha ido perdiendo conforme nos adentramos cada vez más a una realidad basada en el consumo. “Nosotros pensamos que nuestra herencia proporciona historia, conocimiento y rituales, (y esto se logra) a través de escuchar a los viejos y a los académicos. Así es como hacemos que esta herencia se aplique a la modernidad para que los jóvenes estén orgullosos de su cultura”.

Noh Poot considera que el problema de desconexión con una cosmovisión holística es que los sistemas educativos y la filosofía, así como la ciencia, están fragmentados. La diferencia con el entendimiento ancestral del universo es que este se complementa. “Yo no fui a la universidad, pero entiendo en que momento se dividió la parte integral: el neoliberalismo que impera ha dado paso a la individualidad, cuando el origen (en contraparte) es colectivo”, y explica que el pensar en uno mismo da pie a beneficios aislados y a la infelicidad.

“Nosotros no tenemos mucho pero somos agradecidos, y esta situación de hoy es consecuencia de muchos intereses economicos y políticos que mueve el mundo. (Nuestro trabajo) es compartir esta pequeña experiencia. Nosotros estamos al cuidado y protección de lo que esta vivo y nuestro deber es transmitirlo”.

Margarita Noh Poot está convencida de que el sistema actual de educación no está preparado para acompañar a los jóvenes, “que traen en su ADN el conocimiento heredado de por lo menos de siete generaciones de sus padres y abuelos. Es importante que se atrevan a regresar y reconocer el linaje que tienen. Tenemos esperanza de ser puentes para saber quienes somos”.

“Nos toco ver a nuestros abuelos hacer cosas que no entendíamos, pero que ahora tienen sentido, debemos regresar a la simpleza de la vida si queremos tener una felicidad que no se encuentra en el mercado. Hay que reconocer con humildad de dónde venimos”. 

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El centro comunitario Noj-Na, también conocido como Misioneros A.C., es una asociación civil de comunidades mayas que trabaja por la conservación de los recursos naturales y las técnicas de agricultura tradicionales de la región.