Este 30 de junio es el aniversario luctuoso de José Vasconcelos, uno de los personajes clave del siglo XX mexicano. Formó parte de nuestra élite intelectual incipiente de aquellos años, un bravo político y un educador importante.

A Vasconcelos le debemos la autonomía universitaria y el lema de la UNAM:

Por mi raza hablará el espíritu .

En 1914 fue nombrado el primer secretario de Educación Pública del país después del Porfiriato y la Revolución. Su misión era hercúlea: la mayor parte de la población era analfabeta y él soñaba con un país de superhombres.

Vasconcelos es, sin duda, polémico. Por un lado, un amante de la cultura universal, por otro un ególatra que cayó en las redes del fascismo. No por nada es el autor del prólogo de ese pasquín llamado Derrota mundial del chiflado Salvador Borrego, propaganda nazi que, increíblemente, todavía circula por nuestro país.

José Vasconcelos escribió una larga autobiografía famosa, la conocida Ulises criollo, donde, por supuesto, él es Ulises y su periplo desde la infancia hasta su despertar político son el viaje a Itaca. Les digo, tenía el ego inflamado.

De joven fue parte de esa generación conocida como la del Ateneo de la Juventud. Su trabajo intelectual comenzó pronto en su vida. Con sus compañeros del Ateneo, se levantó contra la educación positivista del Porfiriato. Fue su época buena. Cuando entró a la grilla otro gallo le cantó.

Pero eso es historia para la próxima entrega.

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