Cada vez que compro un reproductor de música, que no es muy seguido, pienso que lo primero que debo poner es algo que marque el momento para siempre. Puede ser que ponga lo que más esté escuchando en el momento, pero es una obligación decidir entre mis favoritos:

David Bowie, The Rolling Stones, Pixies, Daft Punk, The Clash o REM.

Siendo esta la primera vez que escribo y como mañana llega el Corona Capital, creo que es justo hablar de la banda que cambió el mundo: Pixies.

Cuando iba en la preparatoria, solía escuchar Black Metal, Doom y demás ritmos atascados que hacían a mi madre quererse arrancar la piel del coraje. De hecho, me vestía y pintaba como esos muchachones que solían ser mis amigos.

Pepe y yo nos juntamos desde mis 14 años. Él es más grande que yo, así que siempre lo vi con respeto. Un día me dijo que quería que yo escuchara algo. Lo primero que pensé era que se había convertido a una extraña religión y ahora quería llevarme con él. Cuando llegó a mi casa traía consigo unos cassettes, entre ellos de The Cranes y Deep, de Peter Murphy. Realmente me gustaban, pero cuando puso el primer cassette, Bossanova, jamás pudimos avanzar a los otros.

Abría con una canción instrumental que sonaba impactante, era Cecilia Ann . El disco no fue bien recibido por la crítica; decían que no se acercaba en nada a sus trabajos anteriores.

Me parece que el disco es una joya; sólo con Velouria , Allison y Dig It For Fire yo me doy por bien servido. Bossanova no sería mi primer disco de los Pixies, porque Pepe se llevó su cassette.

El fin de semana fui al Chopo para ver qué conseguía. El chavo del puesto me recomendó Death Of The Pixies, un cassette de éxitos, que tenía la genialidad de traer uno más en vivo. El disco en vivo tardé en escucharlo, porque Death to The Pixies se convirtió en mi única biblia; pobre cassette, llegó al grado de casi hacerse transparente de tanto que lo escuché.

La forma en que Pixies afectó mi vida fue grande: decidí cortarme el cabello, quitarme el color negro y abrirme a la disonancia más bella de las guitarras de Joe Santiago, quien además de ser el genio que le da personalidad a las canciones, tuvo a bien abrir el diccionario buscando el nombre de la banda y encontró la palabra Pixie: duende.

Para cuando llegué al disco en vivo moría por saber cómo sonaron estas leyendas del punk rock. Compré el Surfer Rosa, el colosal Doolittle, el ya mencionado Bossanova y Trompe Le Monde.

Lo que Pixies logra es que cambies tu forma de apreciar la música. Para mí, los bajos de Kim Deal, sin ser virtuosos, sonaban como un reloj que mantenía la canción en línea. La batería de Dave Lovering me parece sensible, sólo un mago sabe cuando la canción debe llevar matices y cuando debe prender. Las letras de Black Francis y sus riffs hacen de este grupo el mejor de su época.

No puedes ser amante de Nirvana, Radiohead, Weezer o hasta de David Bowie sin haber pasado por Pixies.

Cobain siempre citó el Come On Pilgrim como su mayor influencia. Johnny Greenwood, guitarrista de Radiohead, decía que comenzó a experimentar con otros sonidos porque todas las guitarras y riffs que salían de él sonaban a Pixies. La crisis de los 40 de David Bowie, llamada Tin Machine, se dio porque quería hacer algo como ellos. Decidió ceder el trono de solista para hacer grupo. ¡Qué homenaje el que David Bowie quiera hacer un grupo para sonar como tú!

Bono tiene opinión para todo y es ajonjolí de todos los moles. Dijo que Pixies es una de las mejores bandas de EU.

Regresando a México, había mitos de que un tipo en los 90 organizó un concierto en el que se suponía que vendría Pixies con Peter Murphy; al final sólo vino Murphy.

Pasaron décadas y el éxito de El Club de la pelea hizo que todos quisieran ir al Corona Capital 2010 a cantar Where is my mind. En ese momento era imposible conseguir boletos para verlos en el Metropolitan. Debo presumirles que fui a los dos y lloré por la emoción que me daba saber que las canciones que no pensé escuchar en vivo, por fin tomaban forma en mi cuerpo. Aquellas presentaciones fueron con Kim Deal y ahora vienen con Paz Lenchatin en el bajo.

Espero estar ahí para vivir la experiencia de la primera vez que los escuché.