La distancia entre la Ciudad de México y la comunidad texana de Corsicana, es de 1,750 kilómetros. Se llega desde Dallas, la tercera ciudad más grande del estado.

El vuelo, saliendo de la capital mexicana, aunque no sea directo, vale la pena.  

Corsicana, Texas, es una comunidad que está en la carretera interestatal 45. Tiene menos de 100,000 habitantes, el lago Halbert, viñedos, ferias y aunque no se visite ninguna de las atracciones y la estancia no sea mayor a una hora.

Esa pequeña ciudad está a 90 kilómetros del centro de Dallas y ahí, sin problemas, sin muchas preguntas, los mexicanos y cualquier persona, pueden ser vacunadas contra el Covid-19.

El pasado 18 de abril, varios estados en la Unión Americana informaron que abrían la vacuna conta la pandemia para viajeros foráneos mayores de 16 años de edad.

Arizona informó que administraría las vacunas a partir del 31 de marzo. Luisiana haría lo propio a partir del 29 de marzo. En Texas se informó que no era requisito, a partir del 29 de marzo, ser residente o ciudadano, para recibir la inmunización.  

El dilema del viaje  

Planear el viaje no representó ningún dilema. La consigna era vacunarse para no ser parte de las estadísticas de la pandemia que se da a conocer en México y muchas personas cuestionan.  

Los datos oficiales indican que en México, hasta el viernes pasado, había infectados más de 2.3 millones de personas y alrededor de 212,000 mexicanos han fallecido.

En México, el discurso oficial ha sido ambiguo, no han llegado las vacunas en tiempo y forma, todo se ha retrasado, a pesar de que el gobierno dice que todo marcha bien.

A la fecha se han vacunado alrededor de 14 millones de mexicanos, de un total de 126 millones, el 10% de la población, y la aplicación de la ayuda ha sido lenta, lenta, lenta.

En Estados Unidos están a punto de llegar a los 130 millones de personas vacunadas, esto es, casi el 40% de su población total.

La inscripción para la vacuna es sencilla. En la página de la cadena de farmacias CVS, se llena el formulario con el día y horario que se solicita. Una vez aceptada la información, se manda al teléfono del interesado confirmando la cita. Un gran paso. También se puede en la página de Walmart.

El viaje

El viaje se realizó por tres adultos; mi hermano, mi cuñada, el que esto escribe y mi sobrina de 16 años. Por cuestiones de espacio y costo, el vuelo de la Ciudad de México no fue directo. Escala en Monterrey y desde esa ciudad norteña, el vuelo al impresionante aeropuerto de Dallas, en Texas.

El vuelo 688 de Viva Aerobús a esa ciudad en Estados Unidos, repleto de mexicanos. Supongo que muchos de ellos volaron por la misma razón que nosotros, es decir, para ser vacunados. A pesar de que a todos los pasajeros se les solicita una prueba de no Covid, las precauciones no son exageradas, doble cubrebocas, careta, alcohol líquido y toallitas con cloro.  

El paso por la aduana, fácil. La pregunta del agente de migración fue simple. ¿Cuántos días vienen a EU y a qué? La respuesta similar, un día y de compras.  

Será que el agente no tiene experiencia y cree que una familia mexicana puede ir de compras a Texas y tardar solamente 24 horas en hacer el “shopping”. No es creíble, saben que muchos mexicanos viajan solo para ser vacunados.

El descanso de ese jueves, después del vuelo, fue en Dallas. Al día siguiente la cita para la vacuna era a las 4.30 de la tarde. Se solicitó poder extender la hora de salida del cuarto del hotel hasta las tres de la tarde, imposible, todo ocupado y muchos de los clientes, dijeron, son mexicanos que irían de fin de semana a esa ciudad.

Los vuelos, los hoteles, renta de autos, en las principales ciudades de Texas ocupados por mexicanos, dice una persona allegada al consulado de México en Dallas, Texas. Cifras de los viajeros mexicanos que van a vacunarse difícil saberlo, pero la información de boca a boca ya se corrió y a las ciudades como Austin, Houston y Dallas, llegan muchos mexicanos a hacer turismo médico.

Alrededor de 15 minutos antes de la cita llega un mensaje confirmando los datos. Éstos se muestran en la caja de la farmacia, se coteja la información y se entrega la tarjeta en la que se apuntarán los generales de la persona, el día y la vacuna que se aplicó, ya sea Moderna, Pfizer o cualquiera de las que están permitidas en Estados Unidos, menos la de Johnson & Johnson, suspendida temporalmente.

La espera fue de menos de 30 minutos. Más se tardaba uno en sentarse que en ser vacunado. Fue Pzifer, la primera dosis, habrá una segunda vuelta.

Los mitos son muchos, no piden identificación, nada, solo el registro. Se les solicita a los pacientes esperar en un pasillo contiguo al módulo de aplicación de la vacuna, sentado por lo menos 15 minutos para ver reacciones negativas.  

Después en un folleto, la farmacia otorga al participante un código QR para, en caso de quererlo, se comparta la foto en el Instagram de CVS.

Foto EE: Eduardo Huerta

La vacuna, gratuita, le cuesta al gobierno de Estados Unidos entre 9 y 12 dólares, pero sabe que su inversión se reflejará en la visita de los extranjeros que ayudarán a reactivar una parte de su economía.

Para los viajeros foráneos tiene un precio, el gasto del boleto de avión, hotel, comida, entre otras cosas. O esperar a que se cumplan los plazos propuestos por el gobierno mexicano.

Sin embargo, para los mexicanos que hemos visto a personas cercanas, amigos y familiares, enfermar y en algunos casos morir, la vacuna aplicada en Estados Unidos, es invaluable, es vida.